Autismo, lactancia materna y destete

Las indicaciones de destete forzoso no suelen venir acompañadas de pautas ni estrategias y mucho menos de apoyo. El destete parece algo sencillo “deja de darle y ya está” y la realidad es mucho más complicada. Lo cierto es que el destete, como tal, no debería ser indicado por nadie. Es una decisión personal de cada díada y aunque en algunos casos puede existir una complicación en la salud de madre o bebé que realmente hagan necesario el destete, son realmente casos excepcionales. Autismo y lactancia materna son compatibles, no existe ningún motivo médico ni sanitario que impida a una madre lactar a su bebé autista.

La información escasea

Existen pocos libros que hablen de destete, algunos cuentos y mucha sabiduría compartida por parte de madres y asesoras de lactancia que se transmite de madre a madre en los grupos, en los parques, en las cafeterías…

Recientemente Alba Padró ha escrito su libro sobre destete y en el apartado sobre situaciones especiales ha mencionado el autismo y la lactancia, mencionando también mi blog. Un pequeño gesto de grandes consecuencias que le agradezco inmensamente. Dado que no existe apenas información sobre autismo y lactancia, el hecho de mencionarlo le confiere una existencia propia e individualizada. Lo que no se nombra, no existe.

Cuando nace un bebé nadie sabe si será autista o no. Las madres pueden escoger libremente lactar o no lactar, aunque ya sabemos la situación en la que nos encontramos. Con tasas de lactancia materna muy bajas y con ese esfuerzo por subirlas que hacemos, en general como sociedad, sin ofrecer apoyos reales ni acompañamiento adecuados.

Así que la posibilidad de que una madre que da lactancia materna a su bebé descubra que existe alguna alteración en el desarrollo, que suponga que su bebé acuda a atención temprana, existe.

Pensando en esas madres, recogiendo el guante lanzado por Alba en su libro, expongo aquí mis sugerencias y reflexiones alrededor del destete de un niño con autismo, como asesora de lactancia y madre de dos, el mayor con autismo. Eso sí, sugerencias y reflexiones de ese destete que se da cuando decides que no puedes más y quieres que se acabe la lactancia. Porque tú lo decides, no porque te lo imponga nadie de tu alrededor.

Si quieres saber sobre destete en general, te recomiendo que leas el libro de Alba Padró, que recoge pautas por edades y tipos de destete generales de forma estructurada y con un lenguaje sencillo.

Lactancia y crianza

Si hablamos en términos antropológicos, la lactancia materna tiene una duración aproximada de entre los dos años y medios y los siete años. (Dettwyler et al, 2017)

Esto significa, como muy bien apunta Alba en su libro, que, observando al ser humano, en general, el destete suele producirse en ese abanico de posibilidades, pero que mayoritariamente se de en ese abanico, no significa que haya que “aguantar” hasta cubrir determinado período.

Podemos lactar hasta que nuestro bebé quiera o hasta que nosotras queramos. Destetar es una opción que debería ser tomada desde la calma y el convencimiento propios, sin interferencias de ningún tipo. Con todo, no me cansaré de repetir que no es la lactancia, no es el autismo, es la falta de apoyo lo que nos hace desesperar, perder la paciencia, sufrir, …

La crianza es una tarea que requiere de todos nuestros sentidos y no tiene un espacio propio como tal. Relegada socialmente al ámbito privado y femenino, criamos solas y así, no se puede criar con bienestar. Las madres suelen buscar a otras madres para compartir experiencias y estar acompañadas por otras madres que están pasando por situaciones similares. Acuden a los grupos de apoyo, a los grupos posparto, a las ludotecas, bibliotecas, etc. Esto en la era precovid, ahora no hay prácticamente nada. Esperemos que poco a poco podamos volver a disponer de los recursos comunitarios de apoyo a las madres que existían antes de la pandemia.

Vamos a por las estrategias

Recuerda que esto es solo un post, así que me voy a expresar en términos muy generales. Todo lo expuesto aquí en realidad requiere de una individualización para cada díada, en función del apoyo con el que cuenten, del nivel de comprensión y de las habilidades comunicativas del bebé o niño y de su edad.

El destete en un niño con autismo conlleva retos añadidos: aspectos sensoriales, conductuales, de regulación emocional, …

Soportes visuales

Un niño de 3 años, autista, aunque sea verbal, muy probablemente va a tener dificultades de regulación emocional, de atención, concentración, de comunicación, … por supuesto no se puede generalizar, pero sabemos que, en mayor o menor medida, será así.

Los soportes visuales: historias sociales, fotos, pictogramas, cuentos personalizados…nos van a servir como formato adecuado para transmitir a nuestro hijo lo que va a suceder.

En Arasaac dipones de estupendos pictogramas para empezar.

Anticipación

Anticipar es imprescindible, exactamente igual que en el punto anterior, la necesidad de anticipación y el detalle con que la hagamos dependerá de cada niño. Un destete requiere de un mínimo de planificación, pero contra más desee el niño su lactancia, más la utilice como herramienta de contención emocional, más planificación y más tiempo vamos a necesitar.

Planificar supone que establezcamos “un plan”: quién nos va a apoyar, qué estrategias vamos a usar, en qué momento vamos a empezar, …

Podemos especificar en su calendario habitual los momentos en los que puede haber lactancia y los momentos en los que no. Empezar por usar un picto para que pida lactancia y a partir de ahí, utilizar ese recurso para marcar en el calendario en qué momentos no habrá lactancia y sí habrá algo maravilloso, que le encante y le chifle. Solo es un ejemplo, recuerda que son ideas generales.

Utilizaremos los soportes visuales del primer punto para explicar a nuestro hijo qué es lo que vamos a hacer y cómo.

Alternativas de regulación emocional

No voy a explicar aquí alternativas a la lactancia como nutrición, porque en realidad ese aspecto es más bien competencia de un nutricionista. La lactancia es alimento emocional y nutricional. Se pueden sustituir las tomas de lactancia por comida y puede servir con bebés pequeños, pero a partir de cierta edad, no van a aceptar tan fácilmente un No por respuesta ni un plátano a cambio de su teta.

Lo más difícil, que no imposible, va a ser sustituir la lactancia como regulación emocional por otros recursos.

Es en este punto donde debemos tener muy en cuenta cual es el perfil sensorial de nuestro hijo y cuales sus gustos y preferencias. Especialmente sus centros de interés, eso que en muchos sitios llaman intereses restringidos. A mi me gusta más hablar de centros de interés y estos pueden sernos de gran ayuda para acompañar a nuestro hijo en el destete.

Este punto lo he puesto el último, aunque en realidad, para el destete de un peque con TEA, debería ser el primero a tener en cuenta.

¿En qué momentos del día pide? ¿Podemos saber qué necesita en ese momento? ¿Podemos sustituirlo por algo? ¿Masajes? ¿Fidgets? ¿Tal vez una manta de peso? ¿Un rascador? ¿Cosquillas?

Para destetar también se necesita de toda una tribu

En el destete necesitamos aliados, manos y brazos para ayudar, palabras de aliento, de comprensión y escucha activa. Puede que hayamos luchado con uñas y dientes nuestra lactancia, pero si ha llegado el momento de su fin, es totalmente legítimo que afirmemos que ya no queremos hacerlo.

Podemos lactar, podemos destetar y no se nos debería juzgar por ello. La culpa siempre asoma por alguna esquina, recuerda que no vale la pena mediar palabra con ella, tirarla a la basura y darle bien fuerte es la mejor de las ideas.

Lo más importante en estos casos, en el destete de un niño con autismo, es contar con el apoyo del profesional de referencia para poder elaborar adecuadamente los materiales. Los aliados pueden estar en todas partes: en casa, en terapia, en la escuela.

En la planificación deberíamos poder contar con aliados que faciliten el proceso porque al final, el destete lo va a hacer cada madre y cada família en su casa, aliados que arrimen el hombro.

El apoyo del entorno es imprescindible.

Para destetar también se necesita toda una tribu.

Referencias

Katherine Dettwyler y Patricia Stuart-Macadam (2017) Amamantar: perspectivas bioculturales. Editorial Routledge.

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