Anticipación AUTISMO

Carnaval y autismo

Las instrucciones de los dos colegios de mis hijos para el carnaval llegaron con una semana de antelación. Cuando tienes un hijo con autismo este tipo de eventos pueden ser agotadores.

Así que me resistí a leerlas. Me cuesta horrores entrar en esa rueda que cada año nos tortura teniendo que convencer a #PequeñoThor para que participe.

Me cansan hasta a mi los convencionalismos sociales y no soy autista.

Las sensaciones que me evoca el carnaval son casi las mismas que las de la Navidad.

La diferencia es que en Navidad podemos escaparnos unos días y en Carnaval no.

Cada día un elemento diferente que llevar al cole: que si en pijama, que si de rojo, que si con una pluma, y así toda la semana hasta el colofón final el dia de la rúa.

Este año no tengo ganas, me aburre, me incomoda, me cansa…

Si me encargo de prepararlo todo es por lo mismo por lo que #PequeñoThor acaba también participando muchas veces: por no ser menos que los demás, por no ser los diferentes.

En cambio a #PrincessLeia le chifla participar. Vive como un drama que no encontremos esa pluma perfecta que su mente ha imaginado y no está en ninguna tienda.

Y como siempre, yo en medio, navegando entre uno y otro. Entre el que no quiere participar y quedarse en casa. Y la que no se quiere perder nada y quiere estar en todos los saraos.

Anticipar, explicar y ofrecer soportes visuales no sirve de mucho cuando realmente es que no les apetece.

Y digo yo, ¿es tan importante que participen en el carnaval?

Carnaval y autismo
#PequeñoThor disfrazado en p4, en su último dia de escuela. Triste y resignado. A partir de ahí lo dejamos en casa hasta encontrar una nueva escuela en la que empezamos en P5.

Encima Carnaval tiene demasiadas connotaciones negativas en mi memoria y no sé hasta qué punto también en la suya.

En P4 fue justo después de la fiesta de carnaval que decidimos sacarlo del colegio.

Lo pasó tan mal: estaba tan triste, tan resignado que ya no pudimos más seguir haciéndole pasar por esa tortura.

Se quedó en casa y empezamos a buscar otra escuela.

Después van pasando los acontecimientos, llegas a un diagnóstico, encuentras apoyos y vas saliendo adelante.

Pero carnaval sigue siendo un esfuerzo muy grande, para él y para nosotros.

Las veces que lo hemos intentado y ha aguantado un poquito lo hemos vivido por supuesto como una victoria. Pero para quién, ¿para él o para nosotros?

Aquí os dejo las ideas y estrategias que nosotros hemos usado en estos años para el carnaval. Seguro que ya las conocéis de sobras, qué os voy a contar que no sepáis ya:

    • Preparar: anticipar, explicar, situar en el calendario, usar fotos, dibujos animados o películas en las que salga la temática del carnaval. Incluso fotos de él mismo o de la familia de años anteriores.
    • Podemos encontrar ayudas y apoyos visuales para anticipar carnaval, por ejemplo Arasaac.
    • O los podemos hacer nosotras mismas, personalizando los apoyos visuales en casa.
    • Sobretodo recordar la literalidad de los niños con autismo. La temática del disfraz que se haya escogido en la escuela hay que explicarla sin dar nada por sentado.
    • Si tenemos suerte, tal vez el disfraz no sea demasiado molesto ni sea demasiado recargado ni complicado de llevar. Tal vez hasta los organizadores de la rúa sean conscientes de las necesidades de nuestro hijo e intenten encontrar un disfraz que le motive.
    • Lo mejor es evitar máscaras, sombreros, complementos que llevar en la mano (que probablemente acaben perdidos) siempre que sea posible. Si no es posible, asumir que van acabar vete a saber donde.
    • Sinceramente, si resulta que vuestro hijo va de blanco y los demás de azul (porque resulta que él odia el azul, lo has explicado y no te entienden o no te hacen caso) pues oye, sois unas madres despistadas y os habéis equivocado. Que si, que todos iguales van muy monos, pero todos felices y a gusto también.
    • Deja el disfraz a su alcance por las tardes en casa, que lo vea, lo toque, hasta si quiere que se lo ponga.
    • También podemos utilizar elementos que reduzcan los estímulos como cascos antiruidos si van a servirnos de ayuda.
    • Y cualquier cosa que se os ocurra que pueda ayudar a que vuestro peque se sienta a gusto: su muñeco favorito por ejemplo.

Pero es que si a él no le interesa lo más mínimo, como es nuestro caso: ¿vale la pena tanto esfuerzo?

No sé vosotras, pero realmente yo ya me he cansado. La vida ya es suficientemente exigente en otros aspectos, como para tener que gastar energías en convencerlo para salir con la rúa.

Mucha gente, mucho ruido, muchos imprevistos, muchos estímulos y total, ¿para qué?

Si le gustara, si encontrara una motivación para participar, si le hiciera ilusión,… Pues oye, nos espabilamos en conseguir que todo se adecúe para que pueda disfrutar de la rúa. Podemos anticipar el recorrido, mostrar fotos de las personas que van a participar y lo que haga falta.

Así que este año cumpliremos con los requisitos que nos pide la escuela para la semana de carnaval y poca cosa más.

El sábado nos iremos con #PrincessLeia a la rúa nosotros y #PequeñoThor que se quede con los abuelos y todos felices…porque…de eso se trata, ¿verdad?

3 comments on “Carnaval y autismo

  1. Desirée García Mellado

    Yo la verdad es que del Carnaval paso…ni me gustaba de pequeña ni ahora y mis hijos pasan tb…Nosotros en el cole q va mi guerrero !!! Tenemos suerte xq es católico y no celebran el Carnaval…el último día hacen una máscara y pa casa. Así el q quiera celebrarlo q lo celebre el finde…y yo encantada, una cosa menos para agobiarse él y los demás…😘

  2. Claro que de eso se trata: de estar todos a gusto.
    Se me pone el pelo de punta con eso de carnaval. Los odio. Apuntarse a cosas está bien si vas a disfrutar. Recuerdo apuntarme con ilusión solo a una excursión. A un mini «Safari» para ver animales -mi asunto favorito entonces en todos los sentidos- cerca de la ciudad. Luego me entretuve más con unos renacuajos en un charco que con lo otro.
    También es cierto que el hecho de no ir a casi ninguna excursión no fue bueno para mi pero había otros estímulos (piscina, campo, playa) que me eran familiares y con esos lo pasaba bien aunque me pasara buenos ratos dentro del coche de mi padre cuando había posibilidad.

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