Destete LACTANCIA

Historia de un destete desesperado

Un tronco de árbol con una cuerda en la que está atado un corazón rojo

La lactancia es solo el inicio de un largo camino.

Es el principio de todo (sea materna o artificial), es esa especial relación entre una madre y un hijo, ese vínculo que, a través del contacto, de las caricias, los besos y la lactancia se fortalece y se expande a cada paso.

Y es tan difícil, tan lleno de piedras, tan doloroso, que parece que no haya nada más.

Nos dicen: “disfrútalo, que cuando menos te lo esperes ya lo tendrás corriendo por ahí”.

Es probablemente de los pocos consejos acertados que dan las abuelas.

La maternidad es de dominio público.

Desde que empieza a notarse la barriga recibimos mensajes desalentadores, críticas, reproches, etc.

Excepciones hay, por supuesto, pero en una asociación de crianza como la nuestra, LactaMater, la mayoría de los mensajes que llegan de las abuelas son mensajes negativos, sin mala intención, pero negativos.

Venimos y estamos en la cultura del biberón. Nuestras madres son la generación que recibió lactancia materna y dio biberón, no conocen otra cosa. Son una generación que ha perdido el contacto con ese aspecto de la maternidad y viven además ancladas en mitos ya superados: como las tres horas de digestión antes del baño o la dieta astringente para la diarrea o dar coca-cola para la acetona.

Y llegamos nosotras, las hijas, a poner su mundo del revés, a hacer lo que no hicieron ellas y eso molesta y duele porque te enfrenta a tus propios fantasmas.

Resulta que aquello que ellas hicieron ahora está mal, y eso significa que han sido malas madres.

Evidentemente, esto no es así, pero es indudablemente el mensaje que perciben.

Si das biberón, tal vez no sea tan grave el desajuste entre una generación y otra, pero hemos dado pasos de gigante con la crianza y entonces los reproches puede que vengan por el momento de quitar el chupete o el biberón o con la comida. Al final, recibimos todas por alguna parte.

Lo mismo para los padres, ahora abuelos, con el añadido de que son una generación que no cuidó de sus hijos, trabajó fuera de casa y al llegar a casa le esperaban las zapatillas y el sofá.

Llegan los nuevos padres a romper estos esquemas. Ahora los padres cuidan a sus hijos, los cambian, los bañan. Y los abuelos viven con reticencias que sus hijos hagan estas cosas que a ellos antes les estaba vetada.

Caldo de cultivo para reproches

Y la lactancia materna se inicia a trompicones, por la falta de cultura de la teta, por la falta de profesionales de la salud formados en lactancia, por la falta de acompañamiento, por la falta de apoyo.

Si quieres dar teta, lo tienes complicado porque nadie (o casi nadie) te sabrá ayudar. Si quieres dar biberón, lo tendrás fácil, pero te van a juzgar por hacerlo, aunque por supuesto si te hubieras puesto a dar teta tampoco te hubieran ayudado.

Más caldo de cultivo para reproches.

En fin, van pasando los días, las semanas, los meses y llega un día que quieres destetar y no sabes cómo.

Porque siguen sin ayudarte, porque siguen sin saber acompañar, sin saber cuidar.

La conciliación es una mentira

Hemos avanzado mucho en cuanto a conciliación y reparto de tareas, pero queda mucho por hacer.

Es muy significativo que en las asociaciones de apoyo a la lactancia y la crianza los padres no vengan ni por asomo.

Ellos también han sido criados en base a una masculinidad que no sabe cuidar. Y se enfrentan a mujeres que deciden dar lactancia materna, algo totalmente desconocido y misterioso que les secuestra a sus mujeres y no saben qué hacer, no saben como acompañar a sus parejas.

El destete forma parte del proceso de acompañamiento que es la lactancia.

Empiezas con problemas para amamantar: grietas, dolor, incomprensión del entorno y cuando ves la luz y empiezas a disfrutar de la lactancia tienes que empezar a trabajar.

Con mucho esfuerzo y viviendo pegada a un sacaleches consigues mantener la lactancia exclusiva hasta los seis meses. En ese momento empiezas con la alimentación complementaria y aunque nadie parece darse cuenta, ha empezado el destete.

Cuando hablamos de destete pensamos en el momento final, en ese día X en el que nuestro retoño le diga adiós a la teta y nos equivocamos.

El destete es un proceso, lento y progresivo, a veces tan lento que sucede de forma imperceptible.

La falta de apoyo, el estrés, la falta de comprensión del entorno, nuestro cansancio, nuestro sueño, nuestro dolor, hacen que a menudo lleguemos a ese punto sin retorno del ¡No puedo más! Y lo que, con apoyo y acompañamiento, hubiera podido ser un lento caminar hacia el destete, se convierte de repente en una carrera por llegar a la meta.

stress relax
Dos flechas que señalan a izquierda y derecha, en una dice «Stress» y en la otra «Relax».

Nunca digas de esta agua no beberé.

Mi caso: asesora de lactancia, lectora ávida de todo lo relacionado con la lactancia y la crianza y haciendo un destete forzado y sin tiempo.

Hace demasiado tiempo que dejé de juzgar y opinar sobre las lactancias de las demás.

Hace demasiado tiempo que dejé de desaconsejar técnicas de destete, aunque por razones obvias, no están en el top ten de las opciones a realizar.

Las explico, informo, hablo un poco de las posibles consecuencias y cada cual en su casa que haga lo que pueda.

¿Quién soy yo para decirle a nadie lo que le conviene o no a sus hijos? Mi trabajo consiste en formar, acompañar y esperar. Ser asesora de lactancia es ser como una hormiguita trabajadora que va poco a poco llenando el almacén de comida para el invierno.

#PrincessLeia era una niña corriente, con una vida corriente y unos padres estresados y desbordados.

El diagnóstico de su hermano estaba a punto de llegar y le quité la teta seguramente cuando más la necesitaba.

Fue un destete rápido, desaparecí y en mi lugar apareció papá que estuvo con ella durante todo el proceso. Lloró demasiado. Fui capaz de postergar y postergar la teta hasta que cuando la volvió a coger ya no se acordaba de succionar. Lloró amargamente pegadita a su teta diciendo: mama, ya no sé, se me ha olvidado. Y llorando se despidió de su teta sin entender nada, porque no expliqué, no di tiempo ni espacio. Simplemente aplacé y aplacé hasta que el reflejo de succión se desvaneció.

Me puse tiritas, dejé de acompañarla a la cama para dormir, no hay teta, ya no hay teta, ya eres grande, ya no puedo más.

A los pocos meses escuchamos aquella frase: “por todas las pruebas y tests realizados, se confirma el diagnóstico de autismo.”

El destete no es la solución a los problemas del entorno.

Ella necesitaba su teta, a su madre y su madre amanecía y se acostaba perdida entre sus propias luces y sombras, navegando a la deriva, llorando a solas cada mañana en el coche de camino al trabajo, sin capacidad para digerir algo que sencillamente no conocía. No sabía qué era esa especie de sentencia de por vida que le acababan de poner a mi hijo.

La noticia del diagnóstico llegaba con demasiado retraso, demasiados años lidiando contra la incomprensión y contra un entorno que nos era hostil de todas, todas, especialmente para mi hijo.

Demasiado tarde, injustamente tarde. La situación no fue fácil para ninguno de nosotros cuatro.

Mi pequeña al empezar el siguiente curso escolar empezó a ir a terapia, empezó a ir a recursos como el Taller para hermanos de la asociación Aprenem y encontró de nuevo su bienestar perdido.

Destetar no va a evitar que vuestro hijo duerma lo que duerme un niño de su edad, destetar no va a cambiar que los abuelos se metan en todo y no ayuden, o que la pareja no se implique en la crianza.

Si vas a destetar para que te ayuden más en casa, con los niños y tener tú más tiempo libre, no lo vas a conseguir. La lactancia no tiene nada que ver, es la falta de apoyo y de comprensión del entorno. Y eso no se consigue destetando, y menos como lo hice yo.

No es la lactancia, no es el autismo, es la falta de apoyo

No hay fórmulas mágicas para una crianza feliz para nadie. Nuestros propios recursos, nuestras propias herramientas y buscar ayuda fuera del entorno cercano cuando éste no colabora.

Asociaciones de lactancia, asesoras, vecinas, amigas, psicólogos y psicólogas profesionales cuando la situación lo requiera, terapeutas de pareja, …

Ángeles que un día aparecen y te dan su hombro para llorar, te dicen las palabras adecuadas y te ayudan a seguir adelante sin juzgar.

Buscad aliados para lactar, buscad aliados para destetar

5 comments on “Historia de un destete desesperado

  1. Por momentos parece una historia ya leída pero luego voy viendo que es otro enfoque que no había visto. Nada es tan simple como parece. No es solo el diagnóstico sino multitud de cosas que se cruzan y no dan tiempo a ser gestionadas como se debería. Así pasan los años y mirando atrás reconoces lo sucedido, sin posibilidad de cambiarlo. Pero se agradece tu valentía contándolo para que quizá otras personas puedan afrontarlo de otra manera, con un pequeño cambio que ayuda.
    Amable persona.

  2. Pingback: Libros y cuentos sobre el destete - LACTANDO EN DIVERSO

  3. Pingback: Autismo, lactancia y colecho. Y el gran olvidado, el triptófano.

  4. Addy Montes De Oca González

    Me encanta el blog, llegué por aquí buscando información de destete en un niño autista. En el caso del mayor cómo fue el destete?
    Tengo un niño de 5 años, posiblemente con autismo (estamos en proceso de diagnóstico). Le doy teta solo por las noches, pero él pide varias veces al día y yo no tengo intención de darle más que una vez. Ya me viene largo y me gustaría saber cómo hacer que pierda interés por la teta poco a poco.
    Tengo también una niña de dos años, hago tándem. El mayor lleva muy mal la llegada de la hermana y los cambios en general (el posible destete le aterra). En fin, también tengo una perla de leche dolorosa que no desaparece, me ha visto la matrona, he tomado probióticos, me han hecho cultivo (negativo). Todo aunado a la crisis de dos años de la pequeña. Estoy un poco desbordada la verdad. Y quería saber tu experiencia en el destete de tu niño mayor por si me pudiera ayudar. Gracias por compartir tus experiencias!

    • Hola, si no haces nada acabará perdiendo interés por la teta, pero tal vez no cuando tú lo necesitas. Mi hijo se destetó solo, cuando le llegó el momento a los 5 años y medio. Así que en este caso no te sirve de ayuda mi experiencia. Cada niño tiene su ritmo, pero si nosotras no estamos a gusto le ponemos fin antes.
      Si lo que quieres es que el mayor tome una sola vez, tal vez puedes hacerle un soporte visual para indicarle que solo hay teta una vez al dia. No puedo darte una recomendación muy concreta porque no os conozco directamente. Me dices que posiblemente sea TEA pero aún no tienes el diagnóstico. Sea o no autista, usar soportes visuales para explicar los cambios le va ayudar.
      Adecuados a tu hijo, si distingue las fases del día, si es muy visual, como se comunica, etc. Tal vez algún cuento, si tiene interés por ellos. Buscar qué es lo que le interesa para aprovecharlo y ayudarte de ese interés para explicarle lo que necesitas. Por ejemplo, si le gusta mucho Mickey Mouse, que Mickey Mouse le diga que la teta solo sale una vez al día. Además ofrecer alternativas a la teta, es decir, si la teta la utiliza para calmarse, buscar tal vez algo manipulativo para tener en las manos y relajarse. No podemos quitar la teta sin ofrecer una alternativa. Se me ocurren mil cosas, tengo una entrada a medio preparar sobre herramientas prácticas para destetar.
      La publicaré a la vuelta de vacaciones, a partir del 19 de agosto. Espero que te sirva de inspiración. Mucha energía y mucho ánimo. El destete es un proceso, es largo y muchas veces agotador. Si también tienes otra peque enmedio de la crisis de los dos años, me puedo imaginar que la situación no es nada fácil. 😔

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