Autismo SENSIBILIZACIÓN

«Odio mi vida, quiero morir» Hablemos de suicidio.

El suicidio es tabú. Hablamos de ello a escondidas, entre susurros, para que no nos oiga nadie. No queremos nombrarlo. Pero cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo.

Os animo a poner juntos cuatro datos.

  • El 80% de los niños y niñas con discapacidad sufre acoso escolar.
  • Dos de cada tres personas adultas diagnosticadas de autismo ha tenido pensamientos suicidas.
  • Las personas con autismo tienen más riesgo de suicidio que la población en general
  • La depresión es un factor de riesgo para la ideación del suicidio.

Hablemos de autismo, hablemos de acoso, hablemos de suicidio

Pongámosle nombre a las cosas.

Todavía resuenan en mi cabeza las palabras que encabezan esta entrada: «odio mi vida, quiero morir».

#PequeñoThor gritaba desesperado que no lo lleváramos a la escuela, que lo dejáramos en casa.

«I hate my life, I want to die», nos lo decía en inglés porque es en este idioma en el que se expresa mejor.

Una etapa de aquellas que mejor no recordar.

Hablemos de autismo, de las dificultades de interacción social y de comunicación. ¡Ojo! No solo suyas, los adultos de referencia tenemos la responsabilidad de adaptar nuestro lenguaje y forma de comunicarnos para que sea comprensible para ellos. Los adultos tenemos que explicar a nuestros hijos, vecinos, amigos, que ese niño que parece que hace cosas raras también quiere jugar, pero no sabe como. La responsabilidad no es solo de los padres y madres de peques autistas, es de TODOS.

Hablemos de acoso, no solo escolar, sino de acoso en general. De ridiculizaciones, burlas e insultos al que no encaja. Empieza en la escuela y acaba en otros ámbitos de la vida como puede ser el ocio.

Un entorno que estresa, que no comprende, que juzga, que desempodera, que genera ansiedad es previo a la depresión, a la ansiedad, a la medicalización.

Las burlas, el menosprecio, las ridiculizaciones pueden durar años, si no se detienen a tiempo, dentro del entorno escolar.

La adolescencia es terreno adobado para las dificultades sociales para un adolescente autista. Es un momento de gran exigencia social por parte del entorno. Necesitan apoyo y recursos.

El acoso es un problema de graves consecuencias.

La falta de atención y recursos para los niños con discapacidad es un problema de graves consecuiencias.

El autismo, señoras y señores, no es un problema.

Hablemos, entonces, de suicidio. Hablemos.

Seas quién seas: madres, padres, niños, niñas, abuelas, abuelos, mujeres sin hijos, hombres sin hijos…

Te dediques a lo que te dediques: profesionales de la educación, de la salud, vecinos, panaderos, policías, …

NO ACOSES

NO TE BURLES

NO RIDICULICES

Sé agente de cambio. Conviértete en factor protector.

Referencias

Cermi y Fundación Once (2019) Acoso y ciberacoso escolar en alumnado con discapacidad. Recuperado de: https://biblioteca.fundaciononce.es/publicaciones/colecciones-propias/publicaciones-participadas/acoso-y-ciberacoso-escolar-en-alumnado

Sarah Cassidy, Paul Bradley, Janine Robinson, Carrie Allison, Meghan McHugh, Simon Baron-Cohen, Suicidal ideation and suicide plans or attempts in adults with Asperger’s syndrome attending a specialist diagnostic clinic: a clinical cohort study, The Lancet Psychiatry, Volume 1, Issue 2, 2014, Pages 142-147, ISSN 2215-0366, https://doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70248-2 (http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2215036614702482)

World Health Organization (10 septiembre 2019) World Suicide Prevention Day. Recuperado en https://www.who.int/news-room/events/detail/2019/09/10/default-calendar/world-suicide-prevention-day-(wspd)

6 comments on “«Odio mi vida, quiero morir» Hablemos de suicidio.

  1. F e r m i n Romero de Torres

    NO ACOSES, NO TE BURLES, NO RIDICULICES.

    No parece que sea tan difícil de ejecutar. Según para quien. Para los que lo hacen como costumbre y en situación de poder, debe ser complicado.

    Esta misma tarde entró en el trabajo un adolescente con pluma y se marchó orgullosamente del local meneando el culo y poniendo la mano derecha hacia abajo con el codo doblado apoyado en la cadera. Uno de los jefes se volvió a mirarlo y luego me dijo riéndose:
    -¿Eso lo hacías tú también? – y respondí
    -¿Es que tú me ves así?
    -Yo no te veo de ninguna manera.

    Y el otro día me llamó programador de pacotilla. Le pregunté a un compañero si lo diría en serio y él afirma que no. Pero no entiendo qué saca con decir algo tan feo en formato broma, si yo no le encuentro la gracia.
    Te aseguro que jamás entenderé ciertas cosas. Son costumbres que ellos consolidan ante mi falta de respuesta dura y firme. Cuando otra persona me dijo que era medio homosexual le dije que no me hacían gracia sus comentarios y luego estuvo molesto conmigo dos años tratándome de usted y ya ha vuelto a las andadas … ¿qué se puede hacer? ¿no es mejor dejarlo pasar y no darle importancia?
    Qué manía con reírse de todo lo diferente y aprovecharse de aquellos que no vamos al trapo.

    • Debería ser lo habitual. Deberíamos todos señalar al acosador y proteger a la víctima, pero no lo hacemos. Hay personas que buscan marcar y establecer su identidad abusando de otros. Suelen ser personas que han tenido carencias afectivas, con todo, no siempre. Una parte de esa burla es falta de habilidades emocionales y otra parte es discriminación establecida de forma cultural. Esa casi que es la más difícil de atacar, porque el «siempre se ha hecho así» y el «es lo que hay» son las respuestas más habituales.

  2. F e r m i n Romero de Torres

    El tema de las ideas suicidas ha sido una constante en mi vida desde la adolescencia que comenzó durante la niñez mientras pedía a Dios que me llevara por la noche.
    Desde pequeño se va haciendo un incomprensible agujero dentro, un vacío al que casi todos hacemos referencia. Un pozo de desesperación que para algunos desaparece por temporadas y en el que otros terminan sucumbiendo.
    Según lo intensa que sea, parte de esa negrura te cubre el rostro y se contagia a los que te rodean. La pareja pregunta
    «qué te pasa», otros «se te ve cansado», «vas arrastrando los pies», «¿Estás bien? Joder es que tienes una cara…»
    Esbozas una sonrisa o saltas histriónico provocando una risa que contrasta con el dolor inexplicable que te devora.
    Bueno, ya. Ya está, noooo … no voy a seguir por ahí.
    Gracias por sacar el tema.
    Temita.

    • Cuano mi peque me dijo «odio mi vida, quiero morir» me hundí en el dolor más profundo. ¿Como un niño de ocho años que tenía entonces podía llegar a tener esos pensamientos? Y los tenía. Hoy mismo he estado hablando con él, otra vez lo mismo: soy tonto, no quiero que los demás se den cuenta. ¿Tú te quieres a ti mismo? Le he dicho. Y su respuesta ha sido no. La conversación ha acabado siendo por mi parte un alegato a la autoestima. Que la gentuza que se burla, menosprecia y acosa no haga mella en tu autoestima. No dejes que esos compañeros de trabajo insensibles valgan más que la opinión que tienes tú de ti mismo. Eso es lo que te diría que sirve para luchar contra el acoso. Es un tema muy doloroso y difícil de tratar. Puede parecer que hacemos responsable a la persona que tiene ideas suicidas de su propio dolor y no es así. Ojalá todos nos mirarámos un poco en un espejo para darnos cuenta del daño que podemos causar a otro, queriendo o sin querer.

      • Es muy complicado. Un círculo vicioso con muchos factores.
        Cuando llevas mucho tiempo menospreciándote por el fracaso escolar, por las dificultades con los compañeros, por que todo el mundo va vertiendo en tí sus opiniones de «especialito», «maniático», «cabezón», «rarito», «insociable», «marica» o «amanerado»,
        y todo ese tiempo has tratado de encajar, cambiar tu forma de ser, apagar tus ilusiones, sin éxito …
        aprendes a representar un papel que a duras penas sirve para enfrentar la vida. Cualquier nueva situación te bloquea y lo único que a mi se me ocurre según la tensión del momento es buscar lo más sincero, callar o sacar algo que haya reservado y programado por observación para la ocasión.
        Pero los demás siempre parecen disponer de un menú completo de argumentos para clavarte con pinchos.
        Al final, cuando estás en tu casa, reproduces lo sucedido y lo mismo te das cuenta que eres incapaz de reaccionar como es debido.
        Mi esposa me dice que se lo diga al día siguiente o cuando sea pero que no lo deje pasar ni les consienta tanto.
        Y mi sensación es que no puedo y encima quedo con ella como un mierda.
        Al final, menos autoestima, que favorece más acoso.
        Hay como una cosa dentro imposible de cambiar.

      • No tendrías que cambiar tú. Los demás tendrían que ser más respetuosos y tolerantes.

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