AUTISMO Destete Gestión de las emociones LACTANCIA

Una estrategia para el destete

El destete es el fin de la lactancia. Existe el mito de que las asesoras de lactancia no acompañamos ni asesoramos en los destetes.

Como si toda nuestra tarea fuera ir por ahí diciéndole a todo el mundo que tiene que dar teta hasta que no pueda más.

Y eso no es así. Asesoramos antes de que empiece la lactancia, al inicio, durante y al final. Y lo hacemos en base a lo que la madre nos pide, obviamente.

Encontraréis en esta entrada del blog que estáis leyendo, una estrategia para el destete o casi me atrevería a decir que para toda la crianza.

ESTRATEGIA:

f. Arte de dirigir las operaciones militares.
f. Arte, traza para dirigir un asunto.
f. Mat. En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.2 en línea]. <https://dle.rae.es> [20/07/2019].

El destete es un proceso y un duelo, una pérdida para todos los miembros de la familia, en especial y de forma más intensa, para madre y bebé, y no siempre lo gestionamos bien.

El nacimiento de un bebé puede desmontar todas nuestras estructuras como nunca ningún miembro de la familia se hubiera imaginado.

En Aspectos emocionales del destete os hablaba de la necesidad de apoyo REAL de toda la familia. Sin ese apoyo, sin ese acompañamiento madre y bebé pueden llegar a sufrir mucho.

Y en esta entrada llamada Libros y cuentos para acompañar el destete podéis encontrar libros y cuentos que usar de apoyo para el destete.

Pongámonos en antecedentes

Las consultas sobre destete

Durante todos estos años de acompañamiento a madres en sus destetes me he dado cuenta de una cosa muy importante.

Cuando recibo ese mensaje de: «necesito destetar» las madres están ya a punto de coger la mochila y marcharse de casa. Desesperadas y a punto de explotar.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo hemos llegado hasta ese punto?

Ocurre que cuando nos quedamos embarazadas y pensamos en ofrecer lactancia materna a nuestro bebé, tenemos pensamientos del tipo:

  • Le daré el pecho si puedo
  • Si tengo leche, pues mejor y si no tengo, pues no pasa nada.
  • Lo probaré y a ver si hay suerte

Si resulta que lo conseguimos, y más teniendo en cuenta que suelen ser inicios difíciles, no pensamos en ningún momento en que se acabará.

La crianza respetuosa

Además, entramos en un mundo nuevo y maravilloso que nos encanta: la crianza respetuosa, formada por, aparentemente, la lactancia materna a demanda, el colecho y el porteo. Amamos a nuestro bebé y lo disfrutamos.

Digo aparentemente porque en realidad la crianza respetuosa es el respeto, básico en cualquier relación personal que tengamos: sea la amistad superficial con el vecino o la relación con nuestra mejor amiga.

La lactancia, el colecho y el porteo son herramientas que se pueden usar en mayor o menor medida, pero no son en si crianza respetuosa 100×100. EN realidad, nadie aplica estrictamente nada, sino que cada familia encuentra ese punto de equilibrio en el que sentirse bien todos. Cuando eso no sucede, cuando una de las partes sufre a costa de la otra, sea la madre o sea el bebé, no creo que podamos hablar de crianza respetuosa.

Sociedad maltratadora

Lo que ocurre es que los bebés parece que tengan que ganarse el derecho a ser respetados y lo que debería ser una obviedad, se convierte en una reclamación constante.

No vivimos precisamente en una sociedad respetuosa con los derechos de los bebés, más bien es adultocéntrica y basada en la economía y el capital.

Los bebés, los cuidados, las personas están en segundo plano.

Y claro, pues nosotras, que lo hemos pasado fatal al principio de la lactancia, nos aferramos a la idea de crianza respetuosa como un clavo ardiendo.

Recibimos mensajes maltratadores por parte del entorno:

  • Déjalo llorar que ensancha los pulmones
  • No lo cojas en brazos que se acostumbre
  • Si lo metes en tu cama nunca va a querer dormir en la suya
  • Déjalo un dia sin comer y ya verás como se come lo que le pongas

Es una lucha constante: con los de la farmacia que regalan piruletas a todos los niños y niñas que entran, la gente que se para por la calle a darle un beso a tu bebé porque sí, los que asustan a los peques diciéndoles que si te vienes conmigo, gente que te dice que lo tienes muy enmadrado porque tu hijo no se va con desconocidos, y podría seguir…

Lo que está claro es que la maternidad es de dominio público y a pocas personas parecen importarle las necesidades reales y concretas, ¡únicas! de cada díada: madre-bebé.

Nos vemos obligadas a estar defendiendo constantemente lo que hacemos y porqué lo hacemos.

El respeto como valor principal

Así que para cuando queremos el destete ya estamos desesperadas y eso no es respetuoso ni para el bebé ni para nosotras.

Porque aunque parezca mentira, la crianza es criar un hijo, desde que es un bebé hasta que se convierte en un adulto independiente.

Y el respeto hacia las necesidades de todos los miembros de la familia es algo que debe existir desde el minuto 0, haya bebés en casa o no.

Evidentemente, nosotros somos los adultos y somos nosotros los que nos vamos a adaptar al bebé y no al revés.

Pero incluso en esa situación, el respeto hacia nosotras mismas nunca lo deberíamos perder. Nuestras necesidades no siempre van a ir por detrás de las de nuestro bebé porque no somos las únicas responsables de su crianza. El bebé necesita brazos, pero nosotras no somos las únicas que los tenemos en casa.

La contención emocional, el vínculo, es algo que pueden y deben preocuparse por desarrollar todos los miembros de la familia. Eso no significa romper el apego con la madre, sino que cada uno: padre, abuela, abuelo, tía, tío, amigo, vecina, etc… creará una relación propia con ese bebé o niño.

El error es que con frecuencia lanzamos mensajes del estilo: deja a tu madre y vente conmigo. Para el niño su madre es su pricipal figura de apego y lo será siempre. Si quieres que quiera jugar contigo y te busque, trabajate la relación y la confianza tú con ese niño.

Aqui hablé sobre el apego.

Con todo, la realidad es tozuda y muchas veces nos encontramos absolutamente solas en la crianza con lo que no hay nada más que decir. Tal vez porque en realidad ya lo estábamos antes.

Estrategia para el destete

La lactancia materna es nutrición: alimenticia y emocional.

Sabemos que a partir de los seis meses y siempre y cuando el bebé esté preparado para ello vamos a empezar a introducir alimentos. Nos leemos todo sobre blw, alternativas, cursos de primeros auxilios y nos preparamos para ello.

Sabemos cuáles son los brotes de crecimiento que va a tener, sabemos que es progresivo, etc…

Pero, ¿que pasa con el alimento emocional?

¿Nos lo planteamos? Yo creo que no. No nos informamos sobre las vicisitudes habituales en la lactancia de un bebé:

  • La agitación por amamantamiento
  • Embarazo y lactancia
  • Lactancia en tandem
  • Las crisis madurativas y sus necesidades emocionales
  • etc

Ni lo hacemos ni nos damos cuenta de que el destete se inició el primer día que le dimos un plátano para probar.

Los bebés se consideran lactantes hasta el año.

La OMS recomienda a todas las madres la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, con el fin de ofrecer a sus hijos un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente, hasta los 2 años o más, los lactantes deben seguir con la lactancia materna, complementada con otros alimentos nutritivos.

Organización Mundial de la Salud

Lactancia y alimentos… ¿Y lactancia y emociones? ¿Dónde están?

La lactancia como contención emocional

La lactancia es contención, es amor, es apoyo, es todo.

En Autismo, lactancia y regulación emocional y en Autismo, lactancia y rabietas hablaba largo y tendido de esta faceta de la lactancia.

En ellas hago referencia a mi hijo y al autismo, pero son perfectamente aplicables a cualquier niño o niña. Las necesidades son superiores, más intensas tal vez, pero todos necesitan herramientas de gestión emocional, autoconomiento de las emociones propias y ajenas y respeto y amor a raudales, tengan autismo o no.

Cierto es que un niño o niña autista van a necesitar más tiempo, más intensidad, más esfuerzo y más energías por parte de todos los miembros de la familia. No vamos a negar la realidad tampoco. La crianza de mi hija ha sido un reto, sobretodo por ser la hermana pequeña de un niño con discapacidad. Pero en absoluto la misma energía que ha supuesto y supone la educación y crianza de mi hijo mayor.

Gracias a mi peque autista, he tenido que convertirme en una experta en gestión de las emociones y en muchas otras cosas. Como muchas madres de peques con autismo, acabamos sabiendo mil y una estrategias, aprendiendo sobre mil y un temas que además compartimos sin ningún tipo de duda con todo el mundo para que sea útil a los demás.

En resumen

De la misma forma que introducimos alimentos en la dieta del bebé, podemos aportarle herramientas de gestión emocional: reconocimiento de las emociones propias y ajenas, autoconocimiento, métodos para calmar el enfado, bajar el nivel de ansiedad, las rabietas, la frustración, etc.

La lactancia es contención y regulación emocional.

Si queremos destetar, tenemos que ofrecer alternativas válidas para que la pérdida de la lactancia no suponga dejar al niño o niña sin apoyo. El no negar, no ofrecer, por ejemplo, solo sirve para reducir tomas pero no aporta en si ninguna herramienta para la autogestión emocional del niño.

En la próxima esta entrada sobre destete que publique, hablaré de las herramientas de gestión emocional que nos han sido útiles a nosotros y de otras que he ido conociendo a lo largo de todo este tiempo de aprendizajes como asesora de lactancia y madre de dos, el mayor con autismo.

Referencias

OMS (2011) World Health Organization. La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses es lo mejor para todos los niños. Recuperado en https://www.who.int/mediacentre/news/statements/2011/breastfeeding_20110115/es/

Comité de Lactancia Materna de la AEP (2015) Lactancia materna en niños mayores o “prolongada». Recuperado en https://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-en-ninos-mayores-o-prolongada

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