REFERENCIAS

Resultados en el neurodesarrollo de la lactancia materna

Pocos estudios hay que analicen las relaciones e interacciones entre la lactancia materna y el autismo.

En esta sección del blog trato de encontrar estudios, informes y otros documentos que sirvan de base, apoyo y argumento contra quienes recomiendan el destete de forma sistemática a madres de peques con TEA, sin más criterio que sus propios prejuicios.

Como siempre, puntualizo:  la lactancia materna es la forma natural de alimentar a los bebés, pero dar o no dar lactancia materna es tu única decisión.

Y nunca olvides que los estudios analizan las mayorías estadísticas y generan conocimiento, pero tu caso particular es único.

La maternidad es de dominio público, así que hagas lo que hagas probablemente te van a juzgar: tanto si das lactancia materna como si das biberón.

Ser madre te convierte en diana de críticas vayas donde vayas y hagas lo que hagas.

Que la lactancia materna favorezca el neurodesarrollo de los bebés, no significa que tu peque vaya a tener menos dificultades en su día a día por tomar teta. O que sus signos TEA vayan a ser más fáciles de llevar. Hay otras causas que pueden influir en el desarrollo de tu hijo o hija.

Lo que significa es que, si alguien te dice que dar teta a tu hijo es negativo, le podrás enviar este informe para demostrarle que en realidad es beneficioso para su desarrollo y no le vas a perjudicar por amamantarle.

American Academy of Pediatrics

“La Academia Americana de Pediatría es una organización formada por 67.000 pediatras comprometidos con la óptima salud física, mental y social y el bienestar de todos los bebés, niños y niñas, adolescentes y jóvenes. “ (Traducción propia.)

Esta es la descripción que podéis encontrar en su página web. Es una organización con base territorial en Estados Unidos que además cuenta con una rama internacional, la American Academy of Pediatrics International.

Policy Statement

Exactamente igual que nuestra Asociación Española de Pediatría, la Academia Americana realiza periódicamente informes y declaraciones de intenciones, reportes, etc.

En 2012 revisó su “policy statement” sobre lactancia materna y publicó la revisión que comento en este post que empieza con el siguiente texto.

«Breastfeeding and human milk are the normative standards for infant feeding and nutrition. Given the documented short- and long-term medical and neurodevelopmental advantages of breastfeeding, infant nutrition should be considered a public health issue and not only a lifestyle choice.»

Que traducido vendría a ser:

«El amamantamiento y la leche materna son la forma habitual de alimentación y nutrición de los bebés. Dadas las ventajas documentadas a corto y largo plazo sobre la salud en general y sobre el neurodesarrollo, la alimentación infantil debe ser considerada una cuestión de salud pública y no solo como una elección de estilo de vida.» (Traducción propia.)

Es un informe conciso pero detallado de 17 páginas en el que se describe la evidencia existente sobre la lactancia y alergias, otitis, diabetes, síndrome de muerte súbita del lactante y un largo etcétera del que os voy a destacar un apartado muy concreto: los resultados sobre el neurodesarrollo.

Neurodevelopmental Outcomes

La AAP (American Academy of Pediatrics) pone de manifiesto una realidad que ya sabemos. Existen diferencias evidentes en el neurodesarrollo de bebes alimentados con lactancia materna y bebés alimentados con lactancia artifical, pero existen otros factores que pueden influir y se interrelacionan con el tipo de alimentación: educación de la familia, estatus socioeconómico, ambiente familiar, etc…

Con todo, tal y como afirma la AAP, tenemos evidencia suficiente para afirmar que el nivel de desarrollo cognitivo es superior entre los bebés alimentados con lactancia materna, por tres meses o más, que los alimentados con lactancia artificial.

La lactancia es una cuestión de salud pública

Una cuestión de salud pública que no cuenta con apoyos ni recursos ni políticas públicas ni nada que se le parezca.

No se estudia en las carreras universitarias. Tan sólo ahora empiezan a haber formaciones universitarias de experto en lactancia materna: posgrados y masters que evidentemente suponen que la persona tenga interés particular en formarse.

Por el camino las madres sufrimos. Las que deciden dar lactancia materna por la falta de apoyo, recursos y de información veraz y contrastada. Las que deciden no hacerlo porque a veces toman decisiones basadas en mitos y prejuicios de los que toman conciencia demasiado tarde. O bien porque se encuentran con la presión de amamantar sin querer hacerlo, una vez más con la falta de apoyo.

Curiosamente en todos los casos las madres se topan con profesionales que no tienen formación en lactancia materna.

Es muy fácil decir: «da el pecho » sin que te den información adecuada para hacerlo. O «desteta» sin que te den pautas para poder conseguirlo respetando el bienestar del niño o niña. Incluso «dale biberón» sin información ni ayuda para hacer la transición.

Lo complicado es encontrar alguien que esté formado en lactancia materna y además respete la autonomía de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo.

No pierdo la esperanza. Hemos avanzado mucho y cada vez hay más información veraz, más estudios y más profesionales respetuosos que, o bien se forman, o bien derivan a quién si está formado.

No es el autismo, no es la lactancia, es la falta de apoyo.

Siempre digo que si una mujer que quiere amamantar no lo consigue, es la sociedad la que ha fracasado en la tarea de proteger a esa díada madre-bebé.

Y si una madre que desea finalizar la lactancia materna, o ni empezarla, se encuentra de cara con el rechazo del entorno, es esa misma sociedad la que se interpone en sus decisiones particulares como madre y mujer.

Autismo y lactancia son compatibles, la decisión de destetar es de la madre y de nadie más. Hagas lo que hagas, haces lo que puedes y lo que está en tu mano con los recursos de los que dispones.

Referencias

Arthur I. Eidelman, Richard J. Schanler (2012) Breastfeeding and the use of human milk Pediatrics, 129, 3, 3 https://doi.org/10.1542/peds.2011-3552

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