De discriminaciones está el mundo lleno…

Estas semanas, la Asociación Española de Pediatria se ha cubierto de gloria.

Dos noticias han puesto en el punto de mira a esta Asociación (sin ánimo de lucro), la primera relacionada con los millones que ha generado una actividad cuestionada por muchas personas: la inclusión del sello de la AEP, como (supuesta) garantía de calidad de productos alimenticios infantiles.

Un enlace de elsaltodiario.com (@ElSaltoDiariocon detalles numéricos exhaustivos.

Y la segunda, a cual peor, la expulsión de una pediatra, madre reciente, que asistía con su bebé de tres meses a un congreso anual de dicha entidad.

Aqui un enlace de la web criarconsentidocomun.com (@CriarSComunque no tiene desperdicio.

Y aqui el comunicado que ha emitido la AEP después de las reacciones en contra que se han difundido por todas partes.

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La lactancia materna, como indica la propia AEP, en este enlace, ha de ser a demanda y resulta curioso que afirme la superioridad de la leche materna, se atreva a hablar de los derechos de la madre trabajadora y de las necesidades biológicas del bebé y luego expulse a una pediatra con un bebé de tres meses.

¿Donde está el respeto por los derechos de la madre y los del bebe? ¿Donde está esa “superioridad” de la lactancia materna?

Ah no, ¡claro! Que el congreso lo pagan los que venden las botellitas y los potitos y hay un conflicto de intereses que nadie, excepto los locos de la teta, se atreve a mencionar. La superioridad es otra, la numérica, la de los billetes.

¡Bueno si! La IHAN (@IhanEspana(Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), iniciativa de Unicef expone lo siguiente:

El problema legal con la industria farmacéutica y de alimentación debería centrarse en si la presencia de la industria en un congreso de pediatría vulnera la ley española que, de entrada, prohíbe a las compañías fabricantes de leches de fórmula realizar regalos a los profesionales y a los profesionales recibirlos. Quizás la preocupación de la AEP no debería ser que los bebés estén con sus madres pediatras en un entorno de industria farmacéutica. La AEP debería estar preocupada por el importante conflicto de interés que supone la colaboración como sociedad científica con la industria de alimentación infantil.

(La negrita es mía)

Aqui el enlace al comunicado completo. ¡Bravo por la IHAN!

Tenemos varios elementos aqui:

  • la corrupción de un sistema que antepone su bolsillo a la salud de las madres y los bebes durante toda su vida.
  • un sistema social y económico que no se preocupa por la salud de las madres y los bebes porque en sí, no producen nada, por tanto se aparca a los bebes y a las madres se les obliga a volver a trabajar en un momento en que ninguno de los dos estan preparados sin respetar sus necesidades.
  • Una sociedad discriminatoria en la que se vulneran los derechos de los bebés y los niños por que los considera ciudadanos de segunda… ¿o será que discrimina a las personas que se salen de la cuadrícula (entendamos, normalidad imperante), en todos los ámbitos?

En fin, empiezas con la lactancia, sigues con la alimentación, después la educación y porque aun mis hijos no han llegado a la adolescencia que si no, seguro que podría añadir algo más.

Aquí va mi experiencia particular, entended el resto de este post como un desahogo total y absoluto: 

Digo que empiezas con la lactancia, pero podría hablar también del parto y del hecho de que tenemos unas recomendaciones a nivel nacional sobre lo que es el parto normal que la gran mayoría parece que no se haya leído nunca, porque las tasas de episiotomías y de cesáreas son de escándalo y no hablemos de los partos programados. Que muy natural y respetuoso con la salud de las madres y los bebés me parece a mi que no es.

Llegas a la lactancia y te das cuenta de que nadie sabe de lactancia, ni tu pediatra, ni la vecina del quinto, ni tu madre ni tu suegra. Que vamos a ver, que no lo sepan ni la vecina del quinto ni tu madre ni tu suegra tiene un pase, pero tu pediatra, debería saber y conocer.

Bueno, con suerte contactas con algún grupo de lactancia o alguna madre amiga tuya que ya ha pasado por el tema y sacas adelante tu lactancia, o no, mira, tiras la toalla o  directamente decides que no es lo tuyo y listos. Da igual dar teta o biberón, las barbaridades del tipo no lo cojas que se acostumbra, son comunes para todas. Hagas lo que hagas van a considerar que después del parto se te funde el cerebro.

Así las cosas, como des lactancia materna y tengas una mastitis hasta te sueltan aquello de dejar descansar el pecho, para que la mastitis ya si eso se convierta en un absceso, ¿verdad?…sin comentarios,

O como se te ponga malo el niño con una gastroenteritis, te sueltan que no le des solo teta que es aguachirri y eso no hidrata… y si toma biberón, pues no te dirán lo del aguachirri pero también te dirán, dale dieta astringente que ya sabemos que es muy útil.

Y te echan de los sitios por tontadas como esta…“No puedes dar el pecho a tu hija dentro del agua” Debe ser que la leche materna es radiactiva y no nos hemos enterado.

Entonces te vienen con la hoja esa fotocopiada de los tiempos del cromañón que por supuesto nadie ha actualizado y te dicen que empieces a dar papillas con 4 meses. A todo esto la lactancia materna o artificial, exclusiva hasta los seis meses, ¿no? Eso dice la AEP, la OMS y mucha gente así, del mismo palo, que se lo estudia y tal, pero en los ambulatorios se ve que no.

Ya te han colado, o intentado colar otro gol, los malditos intereses económicos, que están, pero nadie los ve o los quiere ver.

Y tú sigues, erre que erre informándote, y leyendo y te haces asesora y aprendes un monton de cosas, que oye, que yo lerda no era antes de tener un hijo, pero de tetas y bebes no sabia nada.

Entonces va y resulta que tu hijo tiene autismo y como ni el pediatra ni la maestra de la escuela tampoco tienen ni idea, ni por cierto alguna que otra psicóloga tampoco, ni te escuchan ni te hacen caso porque para qué, si ellos saben más que tú, pues nada, que la culpa de los problemas de tu hijo es de la teta, del colecho y del porteo y de la vecina del quinto esa que dice que no le pones límites.

Como puedes, con tu marido y tú ya, casi apaleados, de las tortas que habéis recibido, al final conseguís un diagnóstico, en fin, en segundo de primaria, con siete años, casi ocho, más o menos, pagando una pasta, claro. Una tortura muy larga, que queréis que os diga.

Y bueno, llegas al mundo educativo y te encuentras con que siguen discriminándote, a ti y a toda tu familia y a todos los que tienen la etiqueta esa, tan molona, que se han inventado de Necesidades Educativas Especiales. Ala, ¡fuera del aula!

Ojo, y que en este caso tampoco lo digo yo! Que lo dice la ONU que lleva investigando en nuestro país des del año 2014.

Porque sabido es de todos que no hay intereses económicos detrás del mundo de la discapacidad y que la pasta que nos dejamos los padres en terapias, algunas falsas y hasta peligrosas, no tienen nada que ver con la estructura actual del sistema de salud.

Que si que hay muchos profesores y profesoras maravillosos a los que les pongo un monumento ahora mismo y pediatras a los que les pongo otro bien grande, (y ellos, os aseguro que ya saben quienes son) pero es que de lo que yo estoy hablando es del SISTEMA.

Porque mira tú las cosas que tengo una visión continuista de la situación. Es que salí de los problemas de la teta, para toparme con los de la alimentación y el desarrollo (sistema de salud) y después con los del aprendizaje (sistema educativo).

O sea que te joden tu parto, tu lactancia, te dicen qué tienes que comer y donde y que no le pones límites y tu hijo es raro por culpa tuya y luego te lo clasifican y te lo meten en una sala aparte de educación especial y a pagar terapias a mansalva si quieres que tenga alguna oportunidad en la vida, y si antes eras la loca de la teta, ahora eres la loca del colegio, y suma y sigue! Que de madres histéricas va la cosa, perdonadme pero antes de ser madre ya existía y tenía entidad propia.

Soy persona antes que ser madre y soy madre antes que ser histérica.

Porque digo yo que la evidencia científica esa que no me canso de buscar y leer y contrastar, y para eso estudio una carrera, ¿alguien más lo hará, no? ¿o soy la única que se preocupa por revisar lo que sabe?

Resumiendo y después de este post de desahogo, que espero que así os lo toméis y os haya sacado una sonrisa, os digo:

Mi experiencia particular es una y no tiene que ser la que todos comparten, eso lo tengo claro.

El problema viene cuando empiezas a ver las tasas de lactancia, cuando te haces asesora y solo oyes barbaridades y ves que todas, prácticamente todas las madres, le mienten o le han mentido alguna vez a su pediatra, porque no son idiotas, también saben leer y hasta pueden tener opinión y se acaban cansando de oír barbaridades.

Entonces sospechas que no eres solo tu, que somos muchas familias.

Y el problema viene el día que le cuelgan a tu hijo una etiqueta, que es un diagnostico, que por un lado te libera (ya sé lo que le pasa) y por otro te excluye y te encarcela. Y empiezas a ver a familias que hasta entonces no existían para ti, o no las veías en su auténtica dimensión: familias cansadas, vapuleadas, excluidas y hartas, muy hartas.

Y entonces sospechas que no eres solo tu, que somos muchas familias.

A veces tengo la sensación de que existen dos realidades paralelas que no se comunican y es una pena, porque en realidad tanto los pediatras como los profesores y las profesoras, inspección, EAP, etc del mundo educativo, todo el personal de salud, tanto física como mental, pediatras, psicólogos, etc como las familias, quiero pensar que tenemos en común una cosa: tener como prioridad absoluta la salud y el bienestar de los bebes y los niños.

Quiero pensar y tengo esa esperanza, que los intereses económicos están fuera de esta órbita, quiero pensar que somos humanos y nos equivocamos y que también podemos aprender, quiero pensar que algún día veré el momento en el que no hagan falta grupos de lactancia, ni asesoras, ni asociaciones de padres y madres que luchen por los derechos de sus hijos excluidos y segregados. (Para los que piensen que también hay padres que tela marinera, si, los hay, muchos, también, pero lo que hace falta es que alguien les apoye y les acompañe, unos servicios sociales de calidad, por ellos y por el bienestar de sus hijos, si es que tu objetivo es la salud pública como interés general, claro)

No puede ser que instituciones de prestigio que tienen como interés general la salud y el bienestar se dejen comprar por el mercado, porque por el camino pierden el prestigio y la credibilidad y eso es muy peligroso.

Algún día veré el final de todo esto, estoy segura, no quiero perder la esperanza, pero hasta entonces, seguiré siendo asesora y llevando grupos y estudiando y formándome y seguiré siendo parte de ese colectivo que somos las madres histéricas, y a mucha honra.

 

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