SENTENCIA DE LA MANADA: CONSENTIMIENTO O CONSENSO, SEXO O PLACER.

Cuando empecé a reflexionar sobre lo que iba a ser mi blog, quise centrar el contenido y la temática en Autismo y Lactancia. Poco después amplié a un tercer concepto que había surgido de forma natural y lo incluí en la cabecera del blog: Autismo, lactancia y crianza.

No parece que comentar una sentencia como la de la Manada tenga a priori ninguna relación con la temática de mi blog. No sé si lo que hago hoy es una excepción, o en realidad es la extensión de los principios y valores que nacen con la lactancia, se consolidan con la crianza y se expanden con el autismo: los derechos de las personas y el respeto a sus necesidades y sus propias decisiones.

Desde que se hizo pública la sentencia, han corrido ríos de tinta analizando punto por punto las tesis sostenidas (o insostenidas) por el tribunal. No voy a hacer un análisis desde un punto de vista jurídico, pero puesto que tengo formación en Derecho, voy a recurrir a ese conocimiento y esa experiencia que, por lo menos, me ha permitido poder leer la sentencia sin morir en el intento.

Lo primero que llama la atención es la extensión del voto particular. A mi me llama la atención. De 371 páginas, unas 237 están dedicadas al mismo. El voto particular es más largo que la propia sentencia en sí.

Podría parecer una tontería o algo que no tiene importancia, pero para mí, la tiene. Imagino a los miembros de ese tribunal decidiendo y deliberando con una persona retrógrada, influyente, y con poder suficiente para hacer cambiar de forma tan radical los argumentos de la sentencia. Los imagino discutiendo y cambiando a mitad de camino la argumentación para dejar de oír por cansancio al magistrado del voto particular.

Lees la sentencia y es un despropósito. Empieza describiendo unos hechos que tal cual están descritos ponen de manifiesto que la muchacha se vio superada por el número de personas, por su complexión, dejando claro que la usaron como un mero objeto de placer sexual, que se vio obligada a participar, que la penetraron unas once o doce veces y fue un mero sujeto pasivo para luego argumentar todo lo contrario, no hubo violencia.

Parece que por el camino se arrepintieron de sus valoraciones, ¿o la han escrito dos personas diferentes? Es como si correspondieran a dos situaciones diferentes, se han equivocado y han mezclado dos sentencias entre ellas. Porque la lees y el giro argumental es propio de una película de Tarantino.

Ni siquiera los condenan por un delito contra la intimidad por las grabaciones y las fotos hechas con el móvil, que casi que es lo de menos, pero lo comento por si a alguien se le ha pasado por alto. Se trata de un tema procesal que espero se pueda corregir en el recurso que seguramente presentaran los abogados de la víctima, porque se merecen también esa condena.

Si una cosa me quedó clara de la carrera de Derecho es que los argumentos los tienes que defender desde el principio hasta el final. Y en esta sentencia, en relación con la agresión sexual: afirmo una cosa, la argumento, la justifico y luego digo lo contrario. No es congruente.

Y si la sentencia en si es una barbaridad argumental, no tengo palabras para describir el voto particular. Durante las 237 páginas se dedica a justificar que no solo no hubo violencia, sino que hubo consentimiento.

Este señor no es más que un ejemplo de la visión que tienen muchas personas de lo que es el sexo en la mujer. Nos consideran meros objetos pasivos que no estamos más que para satisfacer los deseos y placeres de nuestra pareja si estamos casadas y si no lo estamos, pues bueno, decir que hay barra libre es poco. Debe ser lo que a este señor le viene a la cabeza.

Ahora aquí me da igual lo que diga el Derecho. Porque discúlpenme los que van por ahí diciendo que la ley está para cumplirla y las decisiones judiciales para acatarlas. Las leyes están para que entre todos pactemos las normas de convivencia y si esas normas se han quedado obsoletas, se cambian. Y lo mismo para las decisiones judiciales, si no se corresponden con la realidad, y solo obedecen al criterio personal de un magistrado, el magistrado se va a su casa a escribir un blog y opinar. Y punto.

Ironía modo on…

CONSENTIMIENTO O CONSENSO.

En el sexo las mujeres somos algo así como partes contractuales que firmamos en algún sitio y así permitimos que nos follen. Porque claro, nosotras no participamos, solo aceptamos.

SEXO O PLACER

El sexo es un mero mecanismo biológico en el que nosotras nunca jamás de los jamases podemos sentir el menor atisbo de placer, que para eso ya están los hombres, nosotras solo ponemos los agujeritos de nuestro cuerpo, por aquello del consentimiento de antes.

Vamos a ver, en una relación sexual, hay una persona (porque yo me relaciono conmigo misma también), o dos o más personas del género que ellas quieran. Esas personas, no consienten una transacción comercial, practican sexo por consenso: a mi me gusta esto, pues a mi no, pues espera que pruebo esto. Es una relación en la que las partes son activas y participan disfrutando de sus cuerpos de la forma que les vaya bien.

El sexo no es un mero mecanismo biológico, es una actividad que busca que las partes de la relación encuentren placer mutuo en lo que hacen. Esto va más allá del mete-saca, que también puede ser muy placentero, pero hay otras muchas cosas que si tienes un poco de imaginación puedes probar.

El placer no es falocentrista, a pesar de lo que piensa mucha gente, para muestra nuestro señor magistrado. Estoy segura de que las lesbianas no necesitan ningún falo para disfrutar de sus relaciones.

Y el sexo es diferente para hombres y mujeres, los hombres tienen su falo, nosotras nuestro clítoris, pero además de existir estos dos órganos sexuales hay muchas más partes de nuestro cuerpo que nos pueden proporcionar placer, la piel, sin ir más lejos. Besos, caricias y contacto. Ellos llegan al orgasmo a su manera y nosotras a la nuestra.

Así que el sexo es placer y es un consenso, porque ninguna de las partes impone a la otra algo que no le gusta y el objetivo es el placer mutuo, no solo el de la parte masculina.

¡Oh! ¡Una mujer escribiendo sobre sexo y diciendo que no es imprescindible un falo para sentir placer!

¡Oh! ¡Una mujer diciendo que ella también disfruta de las relaciones sexuales!

Explicada la visión que tengo sobre el sexo, ¡uy! No es mía, que no me lo inventado yo ni lo he patentado ni nada por el estilo.… en fin.

Ahora os paso a explicar la visión que tiene nuestro señor magistrado de lo que es una relación sexual.

Según este señor si tienes 18 años, te meten en un portal entre cinco tíos que te sacan dos cabezas, te meten el falo por la boca, el culo y la vagina unas once y doce veces y encima, te graban, es sexo consentido y además es que está claro que eso es una orgía sexual y la chica se lo ha pasado en grande… ejem, ejem….

“no cabe hacer en el seno de un proceso penal, ni, por tanto, en la sentencia que lo culmina, juicio moral alguno sobre determinadas conductas que, aun pudiendo suscitar rechazo, al menos, en una parte (la que sea) de la sociedad, no rebasen el límite de lo punible conforme al principio de legalidad penal, “sin que los Tribunales del orden penal tengan que adentrarse en juicios morales sobre el arcano íntimo de las personas” (STS núm.1366/2009, de 21 de diciembre)”

Claro, él no está decidiendo que los hechos son constitutivos de una orgía sexual y que, aunque a él no le guste, los demás tienen derecho a hacerlo si es lo que quieren. Aquí se le olvida lo de que participamos, opinamos, queremos disfrutar del sexo y tener orgasmos.

“(La sentencia dice) la denunciante se (vio) (…) imposibilitada de ejercer resistencia “ante el temor de sufrir un daño mayor”, pues, tal expresión tendría sentido si la denunciante hubiese sufrido un daño previo, lo que se excluye por la Sala de forma unánime tras haber afirmado la denunciante, en repetidas ocasiones durante su declaración en juicio, que no sintió ni sufrió ninguno.”

Esta chica no se imaginaba que la iban a violar entre cinco, en ningún momento lo pensó hasta que entraron en el portal y se vio rodeada por los cinco animales. Dieciocho añitos, feliz, de fiesta y libre de ir por donde le venga en gana, inocente e ingenua. No ejercieron fuerza previa con ella porque no hizo falta, se aprovecharon de su inocencia, la engañaron. No le dijeron en ningún momento lo que iban a hacer con ella porque no le iban a pedir permiso, lo iban a hacer y punto, porque su opinión no importa, para ellos sólo es un objeto de placer sexual, como una muñeca hinchable.

“No aprecio en los vídeos cosa distinta a una cruda y desinhibida relación sexual, mantenida entre cinco varones y una mujer, en un entorno sórdido, cutre e inhóspito y en la que ninguno de ellos (tampoco la mujer) muestra el más mínimo signo de pudor, ni ante la exhibición de su cuerpo o sus genitales, ni ante los movimientos, posturas y actitudes que van adoptando. No aprecio en ninguno de los vídeos y fotografías signo alguno de violencia, fuerza, o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer. No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras (en lo que me han resultado audibles) intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante. Y tampoco llego a adivinaren ninguna de las imágenes el deleite que describe la sentencia mayoritaria salvo que con el término se esté describiendo la pura y cruda excitación sexual. Nada, en ninguna de las imágenes que he visto me permite afirmar que las acciones o palabras que se observan o se escuchen tengan el más mínimo carácter imperativo; nada, en ninguno de los sonidos que se perciben, que resulte extraño en el contexto de las relaciones sexuales que se mantienen. Todas ellas son imágenes de sexo explícito en las que no tiene cabida la afectividad, pero también, sin visos de fuerza”

Según este señor lo que pasó en aquel portal fue una relación sexual desinhibida en la que no se aprecian signos de violencia ni de afectividad. No se aprecian signos de violencia porque no hacía falta ejercerla. Si te apuntan con una pistola, hay fuerza, no te mueves y le das a tu atracador lo que te pida. En este caso, cinco tíos enormes ejercen sobre una chica de 18 años suficiente fuerza, igual que una pistola, como para que acceda a todo lo que le hacen.

Y encima había un jolgorio que no veas que bien se lo estaban pasando. ¿Este señor se ha preguntado porque la chica no dijo nada en todo el tiempo que duró la agresión? ¿Será porque los que se lo estaban pasando bien eran ellos?

Me resulta además gracioso que diga que no hay afectividad como elemento para justificar que era una relación sexual consentida y desinhibida, debe ser que para este señor en una relación sexual normal no hay afectividad.

afectividad

  1. f. Cualidad de afectivo.
  2. f. Conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona.
  3. f. Tendencia a la reacción emotiva o sentimental.
  4. f. Psicol. Desarrollo de la propensión a querer.

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El sexo totalmente desvinculado de los sentimientos. Muy señor mío, es una falacia decir que en las relaciones personales o sexuales no hay afecto. Es una mentira que los hombres no ponen sus sentimientos en las relaciones sexuales. A los hombres, que no a los bestias que violaron a esta chica, les preocupa lo que sentimos, porque, aunque sea una relación de una noche, como he dicho antes, el sexo es consensuado y les preocupa lo que sentimos, se llama empatía. Ellos quieren disfrutar igual que nosotras, sentimientos hay, están siempre en nuestras vidas. El sexo es una relación entre iguales. El sexo sano, claro está.

“Por lo que se refiere a la mujer tampoco percibo signo alguno de pudor en ella; no puedo en absoluto afirmar que permanezca en todas las imágenes con los ojos cerrados pues entiendo imposible descartar que, en muchas de ellas, tenga los ojos entornados y, sea como fuere, no se observa en ningún momento la más mínima contracción en sus párpados o en su rostro. Considero en cualquier caso que se trata de un detalle absolutamente irrelevante. Ni unos ojos relajadamente cerrados alimentan la tesis de falta de consentimiento, ni imaginarlos abiertos abona, a mi juicio, la tesis contraria. De mayor relevancia me parece el hecho de que, en ninguna de las imágenes percibo en su expresión, ni en sus movimientos, atisbo alguno de oposición, rechazo, disgusto, asco, repugnancia, negativa, incomodidad, sufrimiento, dolor, miedo, descontento, desconcierto o cualquier otro sentimiento similar. La expresión de su rostro es en todo momento relajada y distendida y, precisamente por eso, incompatible a mi juicio con cualquier sentimiento de miedo, temor, rechazo o negativa.”

Claro, estaba pasando el rato…como quien se mira una película en casa, de forma pasiva, sin participar, sin disfrutar, porque para este señor, las mujeres no somos más que meros objetos sin ningún tipo de derecho.

Estaba haciendo lo que hubiera hecho cualquiera: SOBREVIVIR.

“Tampoco aprecio en ella esa “ausencia y embotamiento de sus facultades superiores” que se afirma por la mayoría de la Sala; por el contrario, lo que me sugieren sus gestos, expresiones y los sonidos que emite es excitación sexual.”

Le sugiere excitación sexual que no haga nada más que lo que le dicen, que se mofen de ella mientras la violan, que se turnen para correrse, para penetrarla…por dos gemidos… Aquello de que nosotras también queremos participar, aquello de que el sexo es consensuado, no forma parte de su visión del sexo. Su visión del sexo es que nos callemos y nos dejemos hacer.

“Una relación sexual no puede calificarse como agresión o abuso en función de si la mujer (o el hombre) la disfruta o no físicamente. Es más, en función de las circunstancias que concurran puede llegar a darse una verdadera agresión sexual en la que, pese a todo, la mujer llegue a experimentar “excitación” o “placer” meramente físico en algún momento. No puedo entender qué se pretende poniendo tanto énfasis en esa falta de goce o disfrute que dicen apreciar en la mujer cuando ello no va acompañado de otros signos más relevantes que pudieran revelar malestar.”

Guau! En medio de una violación es posible sentir placer…y no solo eso, que nosotras sintamos placer o no, no es determinante de nada, porque según este señor, nosotras somos meros recipientes en los que el hombre puede depositar su semilla.

“Dolo, en su significación más clásica, significa conocer y querer los elementos del tipo penal, o en el caso enjuiciado, conocer que el acto realizado atenta contra la libertad o indemnidad sexual de la víctima, porque constituye un acto de inequívoco contenido sexual ejecutado sin su consentimiento, y querer, pese a ello, realizarlo…”

Ostras, estos cinco muchachotes no sabían que estaban haciendo algo en contra de su voluntad porque como ella no les dijo en ningún momento que no quería. No tiene ninguna relevancia que la engañaran, que le hicieran una encerrona, que no le preguntaran si quería o no mantener relaciones sexuales con ellos, que en ningún momento se preocuparan de su bienestar, que se mofaran de ella, que la grabaran, que difundieran esos videos por wapp… no, eso no es indicativo de que sabían que se estaban “follando a una entre cinco”.

“El desconocimiento por parte de los acusados de que la conformidad que la denunciante mostró, conforme se sucedieron los distintos actos sexuales se encontrase viciada, lo que comportaría la apreciación en su actuación de un error de tipo previsto en el artículo 14.1 CP, conforme al que “El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal”

Para concluir que, como no se habían dado cuenta de que la chica no quería mantener relaciones sexuales (¿le preguntaron?), pues hay un error invencible, no tenían ninguna manera de saber si ella quería o no mantener relaciones sexuales, ni preguntando, que cosas.

Aberrante.

Porque esto no va de deseo sexual, sino de sometimiento. Hace demasiado tiempo que las mujeres sabemos que el sistema está estructurado poniéndonos como meros objetos y no como sujetos de derecho. Pero aguantamos, porque encima te desacreditan. Esta sentencia es la gota que colma el vaso de los abusos. Nos infantilizan, nos reducen a meros recipientes. La sentencia de La Manada solo es la punta del iceberg. La violación en grupo de estos cinco chicos es sólo una muestra de las aberraciones a las que nos vemos sometidas las mujeres en este país.

Después de conocerse esta sentencia, se hizo viral el hastag #cuentalo. A través de este hastag miles de mujeres han explicado sus vivencias de abuso y acoso. Todo el mundo se sorprende de la crueldad de los abusos y la edad temprana en la que suceden, nosotras hemos callado o si lo hemos denunciado, nos han hecho callar.

Cada ocho horas se denuncia en España una violación. No quiero saber cuántas no se denuncian. Está claro que el sistema no nos protege, las que denuncian se arriesgan a lo que le ha pasado a esta chica.

Nos manosean, nos usan, nos maltratan en el parto, nos ningunean en la crianza, nos pegan, nos matan, nos violan, se mofan de nuestros cuerpos, nos exhiben como meros trofeos.

Personalmente, he decidido que no voy a dejar pasar ni una, no voy a tolerar ninguna situación de abuso, por pequeña que sea. Ni chistes, ni ejemplos aparentemente inocentes, ni viejos babosos que no te conocen y se creen con derecho a decirte nada sobre tu cuerpo.

Yo no quiero ser más que nadie, sólo quiero respeto. Poder ir libremente por la noche sin pensar en alejarme de los portales. Y si, claro que no todos los hombres son como estos cinco personajes, sólo faltaría, pero si el sistema no les impide volver a hacerlo, si el sistema lo que hace es alimentar que aparezcan más y más, si no lo rechazamos todos y todas, tenemos un problema muy grave como sociedad, porque la violencia entonces, es estructural.

Ya basta.

Un comentario

  1. Y todo es asqueroso. De veras. Todas las veces he pasado junto al “It’s enough!” porque me pongo enfermo. De hecho no lo he leído todo. No quiero salir de la pantalla cargado de odio.
    Pero en cuanto a que ella puede disfrutar o consentir de alguna manera, pensemos.
    Que ella trata de sobrevivir no es correcto: es exacto.

    No sé cómo plantearlo y que se me entienda por dónde voy. Quizá no tenga nada que ver ni se pueda comparar de ninguna de las maneras pero cuando alguien abusa sexualmente de un niño o niña, la criatura va a ser en general engañada y abusada sin posibilidad de placer y a nadie se le ocurre valorar si hubo resistencia o palabras imperativas.

    Si fui niño y tuve una erección, hice casi todo lo que me pidió él sin quejarme es que disfruté y participé. Y la duda te hace darle vueltas a todo desde el minuto cero, porque obedecí y yo solito me quité el calzoncillo. Las secuencias de imágenes conforman un puzzle imposible porque mientras sujetas en la mano la pieza con la imagen de su culo, que aún puedes oler, te están esperando el resto de piezas donde están los cambios de postura, las palabras o lo que demonios te haya tocado vivir. No sabes ni por dónde empezar.

    En lo que sí va a haber un paralelismo es en el futuro de ambos tipos de víctima. Un futuro lleno de cuestiones, temores, repulsiones y cicatrices físicas o emocionales abiertas que en el mejor de los casos podrán tratarse para intentar sanar. Y unos abusadores o violadores que nunca reconocerán lo que hicieron y cuyas vergüenzas igualan el tamaño de sus condenas.

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