AUTISMO Autismo Discapacidad SENSIBILIZACIÓN

Barbaridades, deshumor y mentiras sobre el autismo (y la discapacidad)

Un día antes de que se celebraran los actos del Día Mundial del Autismo del 2018 nos encontramos con una tira cómica muy desafortunada. Una tira cómica que relacionaba el autismo con una enfermedad terminal. No voy a enlazar la tira en cuestión.

Y en las semanas siguientes seguimos con un programa de radio igual de terrible. Un programa que pretendía hacer broma clasificando los deportes en función de a qué sector de la discapacidad le iba mejor un deporte que otro. Tampoco voy a enlazar en este caso

Después nos tompamos con una psicóloga (o algo así) diciendo poco menos que los niños con autismo son defectuosos. Esto en otro programa, esta vez de una cadena de televisión.

Y para ponerle la guinda al pastel nos topamos con un CEE en el que se había grabado a dos profesionales (presuntamente) maltratando a un niño de ocho años. Un niño autista y hay más casos. Aquí enlazo porque se trata de un posible delito investigado, no de una «actividad humorística».

Siguen saliendo situaciones en las que con la excusa del humor se discrimina a un colectivo. En este caso, doble discriminación, por ser mujer y por ser discapacitada.

Eso no es humor, es discriminación

Es difícil mantenerse al margen de tanta pésima actividad periodística y humorística. Incluso por mi propia salud mental debería hacerlo, pero ¿como callarme?

Es la base de todo: los estereotipos, los prejucios, la discriminación y la vulneración de derechos.

Desde el movimiento de familias y autistas en primera persona y todo aquel relacionado, se trabaja para sensibilizar. Para romper mitos, prejuicios y estereotipos que nos llevan camino de la discriminación y la vulneración de derechos.

Desde todos los sectores de la discapacidad, cada uno en su ámbito, se trabaja día tras día para lograr la inclusión y la igualdad.

Pero parece que hagamos lo que hagamos se siguen soltando barbaridades. Sin ningún sentido del humor ni mucho menos gracia alguna. Bromas que cosifican, discriminan y ponen en el punto de mira al más débil.

En estos dos enlaces encontraréis la primera y la segunda parte de una charla. En ella explico como los estereotipos llevan a los prejuicios, conducen a la discriminación y a la vulneración de derechos.

Humor sobre el autismo hay y muy bueno.

La Fundación Orange (@FundacionOrange) sacó una publicación Los Lunes, Autismo . En ella las familias escribían historias reales de las que sacar la nota de humor y convertirlas en tira cómica.

12_sep_2016
Fundación Orange

Yo misma os podría escribir unas cuantas anécdotas. Y muchas familias os podrían explicar historias en las que se ríen de ellos mismos. Los adultos con autismo también se toman con buen humor sus dificultades del día a día.

Es sano dotar de cierto humor las complicaciones de la vida.

Estaréis de acuerdo conmigo en que Sheldon Cooper, y la serie Big Bang Theory, es muy conocida y divertida. Aunque no se sabe realmente si Sheldon tiene autismo o no, comparte muchos rasgos.

El humor sano se ríe del opresor, no del oprimido.

Lo que no tiene gracia es que hagan humor de cosas que no están precisamente superadas. Que se rían del oprimido, del discriminado, del excluido, del débil. ¿Tiene gracia que se mofen de ti el primer día que entras a una empresa nueva a trabajar? No, ¿verdad que no? Acabas de llegar, no conoces a nadie y se ríen de ti. No tiene gracia.

No tiene gracia que se burlen, que nos humillen, que nos insulten. No tiene gracia cuando se sabe que los niños con autismo viven situaciones de acoso escolar y bullying. Tienen un alto índice de suicidios en la edad adulta y una esperanza de vida más corta….

Porque no es lo mismo que desde dentro de un colectivo se hagan chistes para reírnos de nosotros mismos. A que personas que no tienen ni idea de lo que hablan se mofen y encima potencien situaciones de discriminación.

Como dice Analía Infante (@maternidad.atipica) en este artículo,

«¿Hubiera sido gracioso hacer un chiste sobre la accesibilidad a los asientos en el trasporte público por parte de todas las personas de diferentes razas y colores, cuando esto era aún cuestionado? Definitivamente no, y además hubiera reforzado los argumentos de quienes piensan realmente de ese modo.”

Analia Infante

No es lo mismo reírse de personas que a priori están en una situación de igualdad, que reírse de un colectivo que está discriminado.

Reirse de un colectivo del que con frecuencia se cuestionan los apoyos que necesita no es gracioso.

O reirse de un colectivo que para adquirir cotas de igualdad se encuentra en situación de indefensión.

La falta de mirada.

Y no, no es sólo la falta de recursos, como dice Raquel Sastre (@raquelsastrecom), es algo más. La falta de recursos es la consecuencia de la falta de mirada. No nos ven.

Es lo que sucede cuando subes a un autobús estando embarazada y de repente todos duermen. Si no te miro, si no te veo, no tengo que perder privilegios. De eso se trata, de privilegios y de discriminación.

La discapacidad en general es un colectivo vapuleado y maltratado por un sistema que ignora sus necesidades.

Llámale autismo, sindrome de down, discapacidad intelectual, etc.

En concreto, en el autismo tenemos un problema añadido. Porque ni cabemos dentro de salud mental ni dentro del sistema generalista de salud.

Necesitamos que se reconozcan las necesidades específicas de nuestros hijos. En todas las facetas de la vida: vivienda, trabajo, atención médica. Porque crecen y se convierten en adultos, mal le pese a una estado que los ignora.

Humorista: no nos excluyas con tu humor hiriente y embustero.

Si tienes que mofarte de alguien, hazlo del opresor. Del estado que lleva años diciendo que va a sacar no se qué plan para la atención integral del autismo.

De la situación de un sistema de salud que vive anclado en tratamientos terapéuticos que no ayudan a nuestros hijos

Mófate de un sistema que no cubre los costes de los tratamientos y terapias de nuestros hijos.

Que tampoco cubre nuestras necesidades, de familias que se rompen, madres y padres estresados y colapsados, ¡no hay derecho!

¡Podría explicar tantas cosas, tantas!

Tan solo lo hago desde mi punto de vista, como madre de un niño con autismo. Poneos en la piel de las personas con autismo que lo viven en primera persona. O cualquier otra discapacidad, en su dia a dia.

No tengo ningunda duda de que podréis encontrar situaciones similares dentro de cada colectivo del mundo de la discapacidad.

Comprenderéis, humoristas de este país, que no tenemos ganas de chistes.

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