Me presento

Soy Silvia, me licencié en Derecho hace mucho tiempo, pero nunca ejercí. Me especialicé en empresas del tercer sector: asociaciones y fundaciones. He trabajado toda mi vida laboral en las áreas de administración y recursos humanos de entidades sin ánimo de lucro. Pero no acababa de encontrar mi sitio en este mundo. Llegaron mis hijos y me obligaron a sentarme conmigo misma y sincerarme.

Bienvenidos a mi blog

Lactando en Diverso

Soy quién soy, porque yo no lo sabía, pero estuve lactando a un bebé con autismo.

El logo que ves aquí simboliza la maternidad diversa, esa que transcurre por caminos inesperados y muy a menudo rodeados de culpa, incomprensión y discriminación.

Una gota de leche con forma de corazón boca abajo, simbolizando la lactancia diversa. La lactancia que sobrevive en los márgenes de lo que es considerado «normal».

El color violeta, representando al feminismo, la lucha por la visibilidad y los derechos de las madres.

Símbolos del infinito ondeando detrás dela figura materna, formando parte de ella, representando el autismo, la neurodiversidad y como, en realidad, lo normal es lo diverso.

El origen de todo

Un poco de historia

Primero me hice asesora de lactancia y así estuve ocho años siendo voluntaria de Areola, mi tribu. Dando apoyo a familias y en especial a las madres de Gavà y Viladecans y hasta algunas de Begas y Sant Climent (¡cómo olvidarme de ellas!).

Mi primera semana mundial de la lactancia materna, allá por el 2008. En la Ciudadela de Barcelona, estoy sentada dando el pecho a mi hijo de meses. En aquel momento, ignorábamos absolutamente que era autista.
Un grupo de apoyo a la lactancia a punto de empezar. Sillas de plástico rojas en círculo. En una de las sillas está Alicia, una muñeca con aspecto de bebé que llevo a todos los grupos y formaciones que hago. No hay nadie todavía en la sala.
Hasta los ocho años de edad no dimos con el diagnóstico, después de llamar a mil puertas y no encontrar más que críticas hacia nuestra forma de criar. En esta foto, mis dos hijos van caminando delante mío hacia la escuela. Aquí ya habíamos cambiado de escuela tres veces. El sistema educativo nos ha dado la espalda muchas veces. Mi hija lleva una mochila de Frozen y mi hijo lleva una mochila verde con estampados diversos. No se les ve la cara porque van de espaldas.

Después llegó el diagnóstico de autismo de mi hijo mayor. Me hundí, me desmonté y me tuve que reconstruir. Mi mochila emocional, que tan cuidada tenía, con sus costuras y sus remiendos, no pudo soportar ese peso nuevo y desconocido que era el autismo. Mi mochila se rompió y yo con ella.

Durante los primeros años de la infancia de mi hijo, nadie vio los signos más que evidentes de autismo. Un juego escaso, limitado a apilar objetos. Con un lenguaje limitado a unas pocas palabras. Hipersensible en algunos aspectos, por ejemplo, no se le podía tocar la cabeza. Tampoco soportaba algunos ruidos en casa: secador, maquinilla de afeitar… sus reacciones eran de angustia y dolor.

No obedecía órdenes sencillas, no interactuaba con nosotros, jugaba solo. Escogía los alimentos por colores y texturas. La culpa era de la teta. No come porque le das teta, no habla porque le das teta, no obedece porque lo tienes mimado y consentido con tanta teta.

Después del diagnóstico me enfadé y me invadió la ira más absoluta. La injusticia de saber que todo se retrasó por culpa de los mitos y prejuicios alrededor del autismo y la lactancia me llevaron a una situación sin salida. Durante meses estuve trabajando como una autómata de 8 a 15. Pedí adecuación del horario laboral para poder atender las visitas y las terapias, pero no fue suficiente. Lo intenté hasta que me di cuenta de que mi hijo me necesitaba día y noche. Me vi a mí misma, tumbada en el sofá, todo un sábado, sintiéndome incapaz de levantarme, llorando sin parar. Estuve a punto de caer en una depresión grave.

Esta foto está hecha en un momento en el que estábamos en medio del ojo del huracán. Sentada en el sofá de casa, en pijama, miro a la cámara. No se distingue apenas nada más de la habitación. Estoy sonriente, pero agotada. El cansancio podía conmigo, con ojeras y la mirada triste. Nos sabíamos que era autista y la crianza en esas circunstancias era muy difícil Me decían muchas veces «¿Por qué no te arreglas?» Mi aspecto era el de una persona desbordada por las responsabilidades. En lo último en lo que podía pensar era en mi aspecto personal. Preludio de lo que después del diagnóstico me tocó vivir. Con todo, en realidad, mi hijo es el que se ha llevado la peor parte. Ahora soy consciente de lo mucho que ha tenido que sufrir por la falta de diagnóstico.
Portear a mi hijo autista, sin ningún tipo de sentido del peligro, sin comunicación, escapista, fue una tabla de salvación. Aún conservo ese fular que tantas veces me ayudó a contener a mi hijo y protegerlo. En esta foto tiene alrededor de 18 meses, los signos más evidentes de autismo estaban a punto de empezar. Soy feliz e ignorante de todo lo que está por venir. Los dos miramos a la cámara, yo sonrío, llevo gafas y un gorro. Mi hijo mira ligeramente hacia la cámara. Lleva una capucha y asoma por encima del fular. Va a mi espalda.Adoro esta foto por la felicidad y la calma que transmite.

Todo ello me llevó a tomar la decisión de parar. Estuve de excedencia en el trabajo durante dos años y medio. Dos años y medio en los que sentí que el mercado laboral me había expulsado: visitas médicas, burocracia, terapias y superar el impacto del diagnóstico. Durante el período que estuve de excedencia acudí a terapia con una psicóloga maravillosa que me acompañó en mi proceso de duelo. Me enfadé, me hundí y me recuperé. De todo ese proceso nació en mí la necesidad de compartir mi historia y mis reflexiones sobre el autismo y la lactancia, la inclusión y la crianza.

En las sesiones de terapia con mi psicóloga se gestó lo que ahora es Lactando en Diverso, un blog para gritar bien alto que autismo y lactancia son compatibles y que la decisión de destetar es de la madre y de nadie más. Un blog en el que reflexionar sobre lo mucho que se culpabiliza a las madres. Hagan lo que hagan, den teta o biberón. Un blog en que poner de manifiesto la falta de apoyo ante un diagnóstico como el de autismo. Y la discriminación. El capacitismo y la discriminación aparecieron en mi vida el día que me dijeron «por todos los tests y pruebas realizados, se confirma el diagnóstico de autismo».

Casi Al mismo tiempo dejé Areola y creé con dos amigas más la asociación Lactamater (www.lactamater.org), estudié y empecé a formarme como psicóloga, con la mirada puesta en el título de IBCLCC. En junio de 2021 finalicé el posgrado de experto en lactancia materna de Blanquerna y Lactapp y en septiembre empiezo la formación sanitaria en Edulacta.

Este es el precioso logo de LactaMater que nos diseñó Laura Crearte. Una mujer embarazada, con un pecho en forma de triángulo y otro redondo, con un punto por pezón en uno y un corazón al revés al otro. Representando la maternidad y la lactancia diversa. Con la melena ondeante, bien visible. Muy a menudo se nos representa embarazadas sin que se nos vea la cara, muchas veces sin cabeza. Nos pareció importante que la Madre de nuestro logo tuviera cabeza. El semicírculo que rodea la barriga de la Madre representa a toda la sociedad que debería (digo debería porque aún no es así) apoyar y proteger la maternidad, cuidar la díada y respetar la autonomía y los derechos de las madres.
En esta foto se puede distinguir un portátil en el que se ve en la pantalla la página web de LactaMater. En la mesa hay una agenda abierta y un cartel en DINA4 en el que se aprecia el logo de la asociación y el texto «Formació, informació i acompanyament a famílies, en especial, les mares.» (Formación, información y acompañamiento a famílias, en especial, las madres.)

Tengo una mochila nueva que yo misma he diseñado y voy a empezar a caminar otra vez. Si quieres acompañarme en mi viaje, sígueme en las redes sociales, compartiré con quien quiera leerme mis penas y alegrías en la nueva odisea que ahora empiezo: como asesora de lactancia y madre de dos, el mayor con autismo.


Aquí tienes un poquito más de información sobre mí.

  • Licenciada en Derecho en la Uoc (2006)
  • Posgrado en Prácticas Avanzadas de Lactancia Materna en Blanquerna-Lactapp (2021)
  • Cursando psicologia (UoC)
  • Asesora de lactancia en la Federación de grupos de lactancia (2010) 40 hores.
  • “Setge a l’assetjament. Prevenció i actuació davant l’assetjament sexual i per raó de sexe en l’àmbit laboral” en Departament de Treball, afers social i famílies (2019) 5 hores.
  • “Incorporem la perspectiva de gènere i les mesures d’igualtat a les entitats” de Ajuntament de Viladecans (2019) 3 horas.
  • Assistencia al Congreso “CU Henry Dunant, ¿Como aprende el cerebro? Neurociencia y emociones en el aula” (2018)
  • “Tecnologia y TEA” de Educatio (2018) 7 horas
  • Certificat mitjà de l’Acreditació de competències en tecnologies de la informació i la comunicació (ACTIC) en Uoc (2018)
  • “Dinamización de espacios de trabajo” en Team Formación (2017) 8 horas

Te dejo el enlace a mi página de Linkedin donde podrás ver mi curriculum completo.

Premios

Premio Madresfera 2018

Soy socia de:

Associació LactaMater
Aprenem Autisme
Associació Asperger de Catalunya

Estoy adherida a:

Cepama TEA: Stop MMS
Petra Maternidades Feministas

Formo parte de:

Bitakoras