El mundo después de la escuela obligatoria

Con suerte, nuestros hijos reciben un diagnóstico pronto, que se convierte en un dictamen y una adaptación curricular, se transforma en terapias y en visitas médicas. Pasamos más o menos como podemos de infantil a primaria y nos preparamos para dar el salto a la secundaria.

Los obstáculos por los que hemos tenido que pasar son tantos que ya nos han salido callos en el alma.

Las escuelas dicen que son inclusivas pero se niegan a ponerle pictogramas a tu hijo porque no saben, no están formados y encima les molesta que reclames lo que es tu derecho. Es una pena.

Voluntad le ponen cada uno en función de sus capacidades, porque sí, los profesores y profesoras, los directores y directoras de escuela tienen cada uno sus habilidades y capacidades diferentes. No son dioses, son personas. Y es difícil encontrar la horma de tu zapato, y menos aún la de tu hijo. Te cuesta un cambio de colegio, ansiedad por quilos y ganarte el título de madre histérica. A mucha honra.

Al final, lo consigues, encuentras ese punto de comunicación y entendimiento necesario para que tu hijo vaya avanzando, te entiendan, les entiendas y respiras una temporada.

Pero tú ya estás pensando en la secundaria, en el siguiente obstáculo. Y empiezas a mover ficha a pesar de que ahora mismo todo está en equilibrio, porque dicen que persona prevenida vale por dos y ya las ves venir.

Sabes que te puedes equivocar pero tienes que preveer, pensar, y tomar decisiones. Somos los tutores legales de nuestros hijos y es nuestra obligación decidir por ellos, buscar el mejor camino aún a sabiendas de que nos equivocaremos por el camino. Te empiezas a reunir con tu marido y hablas con él como si de un proyecto de ingeniería se tratara: calculando riesgos, estabilidades, efectos colaterales.

Sí, me preocupo. Y también me ocupo. Cada día. Nos ocupamos, mi marido y yo, toda la familia.

Mi siguiente batalla va a ser el título de secundaria. ¿Con adaptación curricular significativa? ¿Le darán un título que le permita seguir estudiando?

Mucho me temo que no.

Pero es más, aún en el caso de que a pesar de las adaptaciones le dieran el título, ¿qué va a poder estudiar?

¿Una carrera? Necesitará adaptaciones y apoyos… ¿se los darán?

Me veo con cincuenta años y adaptando materiales universitarios… Estoy estudiando psicología, formándome…¿para mí? ¿para mi hijo? No lo sé. ¿Dónde están mis inquietudes personales y dónde está la necesidad de darle una oportunidad a mi hijo?

Se diluyen….

Hoy veo en el Bruguers digital (@bruguers) que el año que viene el IES Calamot en Gavá (@ajuntamentdegava) ofrecerá un ciclo formativo superior… en la modalidad de auxiliar de ventas y atención al público. Supuestamente adecuado para personas con discapacidad intelectual y dentro del espectro.

Aquí la noticia.

Veo revuelo en las redes sociales, en el grupo de la Plataforma Inclusiva de Gavá, una amiga me lo manda contenta porque en Gavá habrá un ciclo formativo para chicos cómo el mío, me lo envía contenta, sabe cuál es nuestra problemática y se alegra. Y a mí me sabe mal, pero…me deja indiferente.

Me quedo igual… tal vez debería dar saltos de alegría… tal vez debería estar agradecida… obviamente hay gente que ha luchado y peleado y ha puesto todo su empeño y gracias que lo han conseguido. Solo faltaría tirar por tierra el trabajo de los demás, para nada. Es un gran logro. Hay administraciones que han respondido y han hecho su trabajo.

Pero, es que no puedo estar contenta, no puedo celebrarlo.

¿Un ciclo formativo para NEE en Gavá? ¿entre cuántos que no tienen la etiqueta NEE?

En el grupo de la plataforma inclusiva hablan de siglas que aún desconozco: IFe, Pfi… mucho me temo que me voy a tener que empezar a poner las pilas otra vez… a meterme dentro de la maraña administrativa y la jerga burocrática para la nueva etapa que se aproxima.

Estoy triste y muy cansada. Esto no se acaba nunca. Mi hijo y los hijos de muchas familias que como el mío, estamos un paso atrás: sí, un paso atrás en el sistema. Fuera. En las Usees, o Ussei o como se digan ahora. En las aulas de educación especial. Y sin título de secundaria. Sin opciones de futuro. Con un ciclo formativo en atención al público para mi hijo con autismo.

Perdonad que no me levante y aplauda.

FEMINISMO, LACTIVISMO, AUTISMO, INCLUSION Y SALUD MENTAL (segunda parte)

Llegamos tarde a la consulta porque habíamos pasado a dejar a los niños con mis suegros. Allí estaban, sonrientes, las dos terapeutas. No quedaba apenas nadie en la sala de espera, eran más de las ocho de la tarde.

Entré en el despacho con un nudo en el estómago.

Creo que casi no respiré en todo el tiempo que estuvimos allí y fue mucho tiempo, más de dos horas.

Me senté en la silla tiesa como un palo, sonriendo, sufriendo por dentro.

Y empezó el baile.

Nos presentaron las pruebas, una a una. Explicando con todo detalle las cosas que le pasaban al niño. Primero la terapeuta del lenguaje:

“Aquí se ve claro que no comprende lo que lee”

“En esta parte del test podéis comprobar las dificultades graves de lectoescritura.”

Primero nos hablaron del TEL. Trastorno específico del lenguaje. Grave. Me lo grabo a fuego en la mente, en cuanto salga de aquí empiezo a buscar que es. No entiendo mucho lo que me han dicho, pero suena a algo como dislexia, suena a que va a necesitar clases particulares, pero ¿por qué me remarca lo de grave?

Entonces la terapeuta del lenguaje (psicopedagoga y logopeda) se va con la excusa de atender a otra familia. Necesitamos intimidad y no lo sabemos.

Nos quedamos solos con la psicóloga. Y ahí empieza el baile de verdad: no tiene amigos, no tiene juego simbólico, ¿estáis de acuerdo? Si. No interactúa con la mirada, expresa que la felicidad para él es estar tranquilo, solo, ¿os lo ha demostrado alguna vez? Si. No entiende la comunicación no verbal, ¿os habéis dado cuenta? Si. Está ansioso durante las pruebas, ¿en casa también? Y asi, una tras otra, relatando la realidad, poniéndonosla delante nuestro, como en un lienzo, dibujando una a una todas las dificultades, como si de una pintora del más apurado realismo se tratara.

Y entonces la gran frase final, ésta grabada no solo a fuego, sino cortando las entrañas. Tomó aire, nos miró primero a uno, luego al otro y lo dijo:

“Por todas las pruebas y test realizados, se confirma el diagnostico de autismo”.

Nos vuelve a mirar a los ojos, uno a uno, nos da tiempo, observa y espera, estamos procesando, tratando de entender. Nos hemos quedado sin palabras. Miro a mi marido: hace un momento no paraba de mover la pierna en un tic interminable, ni de sacarse las pielecillas de las uñas. Ahora está inmóvil, como si lo hubieran petrificado.

Mi mente está recreando la imagen difusa y distorsionada que tengo memorizada del autismo: un niño pequeño que no habla y se mueve rítmicamente, un niño que se golpea y se autolesiona sin comunicarse, sin mirar, sin sonreír.

Como puede ser que me estén diciendo esto, mi hijo no es así, y salgo de mi letargo para preguntar:

¿Qué es el autismo? “Un trastorno del neurodesarrollo.  El cerebro se construye de manera diferente y esto afecta a la comunicación y a la interacción social, a grandes rasgos.” Palabras vacías, sin sentido. En mi mente solo rebota la palabra autismo, de un lado a otro de la cabeza. Veo en mi mente a un niño dándose golpes en la pared, pero no es mi niño. No puede ser, es un error. Veo en mi mente a un niño que no habla. Es mentira, se han equivocado. Mi niño habla, bueno, empezó tarde, hasta los cuatro no habló, pero cada uno tiene su ritmo o eso me dijeron. Mi niño habla, mi niño… Pero no digo nada, no puedo. Dejo que hable la psicóloga. Nos dibuja un círculo y nos dice que el autismo es un espectro, muy amplio, hay quién está en el centro y hay quién está más cerca del borde. Mi niño está a medio camino, ni en el centro ni en el borde. ¿Se cura? No es una enfermedad, no se cura, pueden mejorar, pero no hay cura, solo tratamiento. Mi mente vuela pensando en qué vamos a hacer si no se cura. Nos dice que hay tres grados, está entre el uno, que podríamos decir, para que me entendáis, que es más leve y el dos. Me aferro a la palabra leve, leve, es leve, dice que es leve, el TEL es grave, pero el autismo es leve, leve, leve, leve y ahí me quedo, leve, leve, leve…No sabía lo equivocada que estaba por aferrarme a esa palabra. Fue mi tabla de salvación hasta que la realidad me volvió a poner en mi sitio con el tiempo y dejé de decir autismo leve, para decir solo Autismo. El Autismo había estado en nuestras vidas desde el principio, pero no nos lo habían presentado.

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Y llegó esa palabra tan fea, tan manida, tan manoseada: DIAGNÓSTICO.

Sentencia de muerte, previsión de futuro, inamovible, por el resto de los tiempos, sin posibilidad de cura, infinita, terrible. Es una palabra que te golpea, te hunde, te pega una paliza, te trastoca, te IMPACTA.

Estábamos en shock, los dos, casi ni nos hablábamos al salir de la consulta, cada uno en su mundo tratando de mantener la compostura, de entender, de digerir.

Fuimos a casa de mis suegros a recoger a los niños y le susurré al oído a mi suegra: “el niño tiene autismo” y ahí la dejé, pobrecita, sollozando en el sofá. No pudimos hablar apenas con ellos, era ya muy tarde y los niños estaban dormidos. Al volver a casa los dejamos en la cama y nos sentamos en el sofá los dos, a hablar por primera vez de lo que nos acababa de pasar.

El AUTISMO había estado con nosotros todo este tiempo, se había estado riendo de nosotros, haciendo bromas pesadas, sentado en nuestro comedor, burlándose, y todo este tiempo habíamos estado intentando echarlo de casa. Aquel dia, los dos nos dimos cuenta de que no se iba a ir, nunca y lo que es peor, íbamos a tener que hacernos sus amigos y llevarnos bien con él, entendernos, porque iba de la mano de nuestro hijo.

Igual que hice cuando me quise quedar embarazada y tener un parto natural, igual que hice con la lactancia materna, así hice con el autismo y el TEL. Empecé a leer todo lo que caía en mis manos. Me di cuenta enseguida de que había mucha información y de muy diferente credibilidad.

Aquí me sirvió, y mucho, todo lo que había aprendido sobre validez de estudios científicos, criterios de calidad y tipología de fuentes en mi aprendizaje como asesora de lactancia.

Me sorprendió y me llamó mucho, muchísimo la atención la cantidad de información falsa, sin contrastar y directamente peligrosa que había en las redes sociales.

Así que me fui a mi fuente más fiable, la terapeuta de mi hijo y le dije: dame bibliografía, dime libros, páginas web o lo que sea, porque si no me lo das tú, lo voy a buscar yo y ya estoy viendo que aquí hay mucha mala información, tal cual se lo dije. Desesperada por aprender, por entender, por ayudar a mi hijo.

Y me dijo solo un nombre: Anabel Cornago, y un blog al que tengo mucho que agradecer: el sonido de la hierba al crecer. Y fue muy lista al darme ese nombre. Me dio una página llena de herramientas e ideas para aplicar en casa, para adaptar nuestra hogar a nuestro hijo con autismo, que era lo que más necesitaba en ese momento. (@Elsonidodelahierbalacrecer)

La primera vez que le puse a #PequeñoThor un soporte visual fue uno hecho a mano: una serie de dibujos que aún está en casa (y lo que nos queda,) para entender los pasos que tenía que seguir a la hora de ducharse. No es muy bueno, de hecho, siempre pienso en mejorarlo, pero es que fue el primero y ahí se ha quedado.

La cara que puso, la mirada, sin palabras, me dijo: por fin lo entiendo. La ducha había sido hasta entonces una auténtica tortura para todos: su hipersensibilidad táctil y la falta de comprensión del proceso de la ducha, que jamás me hubiera imaginado que pudiera ser tan difícil, convertían el momento del baño en un momento desagradable, estresante y odioso para todos.

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Y no os cuento como reaccionó cuando le pusimos el primer calendario con pictogramas. Aquella mirada huraña que tenía en casa, aquella mirada de desconfianza, de quiero estar solo, aquella mirada que decía: dejadme en paz que me quiero ir a mi ordenador, empezaba a desaparecer. En aquel entonces, ni nos habíamos dado cuenta, pero, no distinguía la mañana de la tarde, no sabia cuando tocaba comer, cuando tocaba merendar y el calendario con pictogramas empezó a ordenar su mente confusa.

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Nos asociamos a Associació Aprenem (@Aprenem) y a Associació Síndrome d’Asperger de Catalunya (@AspergerCat) y empezamos a ir a formaciones con estas dos asociaciones y con Conexión Autismo (@ConexionAutismo)  y la Fundación Autismo Diario (@autismodiario). El «hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo» fue una frase que nos dejó a los dos con el alma helada, porque lo cierto es que, es así, teníamos miedo a lo que se nos venía encima.

Al peso de digerir un diagnóstico, añadidle el peso de elaborar materiales en casa, el peso de formarte y aprender, el peso de tener que empezar con el maldito papeleo, que, por cierto, a dia de hoy, aún no he acabado. Porque lo que te piensas cuando empiezas en esto es que, lo hago, lo presento todo y se acabó, y no, no acabas nunca. Y tu dia a dia, tu trabajo, tu vida, tu otra hija, tu familia, tu pareja, demasiadas cosas, demasiada carga mental.

El dia que a tu hijo le colocan un cartelito, dícese DIAGNOSTICO, automáticamente aparece otra palabra nueva en tu vocabulario INCLUSION.

No sabes lo que es, porque hasta ahora las barreras, aunque existían, no eran tan EXPLÍCITAS.

Me viene a la mente una imagen: un niño pequeño al que le cae en las manos un papel que dice DIAGNOSTICO, y automáticamente le caen cuatro paredes de barrotes a su alrededor. Paredes invisibles a los ojos de la mayoría.

Aparecen en tu vocabulario no sólo INCLUSIÓN, sino dictamen, necesidades educativas especiales, adaptación curricular significativa, plan individualizado, certificado de discapacidad, equipo de atención psicopedagógica, educación especial y un largo etcétera.

Es una situación de impacto brutal. Y tu SALUD MENTAL de repente empieza a ser algo más que irte de vacaciones a algún sitio bonito, ir al gimnasio o tomarte un gin-tonic con las amigas.

Tu matrimonio se resiente y la tensión es brutal, dos adultos intentando no naufragar en medio de la tempestad. La carga mental, como he comentado antes, es demasiado grande para ambos. O trabajas en equipo, o te hundes.

Son momentos muy duros, muy difíciles, una dura prueba que no todas las familias son capaces de superar, es muy duro admitir y reconocer que tu hijo tiene “una mancha”, “una pega”, porque es así como lo vives al principio. Tu hijo, en el que tenías puestas todas tus expectativas, unas expectativas falsas porque nadie sabe cual será el futuro de su hijo y a pesar de ello construimos una imagen que creemos que se cumplirá. La misma que probablemente pusieron nuestros padres en nosotros.

Vives un proceso de duelo con todas sus fases: negación, enfado, negociación, dolor y aceptación.

Primero te dices que se han equivocado, que no puede ser, luego te cabreas con medio mundo porque tu hijo no ha tenido su puñetero diagnostico hasta los 7 años, después empiezas a negociar contigo misma para soportar la siguiente fase, la del dolor, la depresión, para finalmente, aceptar tu vida tal y como es.

La SALUD MENTAL con mayúsculas, esa que no sabes que la tienes hasta que la pierdes durante una buena temporada de tu vida. Y aprendes a valorarla y a reconocerla en todas las fases de la vida, desde que naces hasta que pasas por todos los momentos vitales posibles: una mudanza, la muerte de un familiar, el nacimiento de un hijo, un diagnóstico de autismo.

Un diagnóstico no es el fin del mundo, aunque te lo vuelva del revés. Te ayuda a encontrar herramientas, soportes, te indica un camino a seguir, pero no es un PRONÓSTICO de futuro para tu hijo, nadie puede saber como evolucionará.

Nunca es una sentencia para el resto de tus días, es el principio de un largo camino, aquel que empezamos cuando decidimos tener hijos, aquel que seguimos cuando buscamos un parto natural, sin medicalizar, cuando luchamos por una lactancia materna exclusiva, que continuó buscando escuela, extraescolares y demás actividades. Es el largo camino de la crianza de un hijo, en el que, a veces, tienes que transitar por caminos que no tenías previstos, porque la vida está llena de imprevistos, pero nos han hecho creer que hay algunos que no nos van a tocar a nosotros, que son para otras familias, no la tuya y es un error creernos que la normalidad existe, porque no existe.

Tu normalidad es la que tu quieras que sea, la que tu vivas en tu dia a dia, y nadie tiene derecho a decirte que no tienes derecho a ser diferente.

No somos iguales, somos diferentes,

Somos diferentes y tenemos los mismos derechos.

CAMPEONES, la película que todos deseábamos ver

Si no habéis ido a ver esta película, ya podéis coger el móvil, buscar un dia para verla y comprar las entradas. No leáis este post, no porque vaya a hacer algún spoiler, sino porque hay que ver la película sin saber mucho de ella, porque está llena de matices y es de aquellas películas que tienes que ver varias veces porque no te la acabas.

Para mí, es una obra maestra: nunca, nunca, nunca, en ninguna película, alguien ha sido capaz de plasmar con total y absoluta claridad meridiana la realidad de nuestras vivencias cotidianas.

Y de una forma divertida, sin lástima, sin esa caridad latente que a veces se percibe de forma sutil, con naturalidad y sin tapujos.

El guion, impecable. El tratamiento y el cuidado a la hora de describir a los personajes, excelente. Tal vez se le podría reprochar no saber hilar adecuadamente la historia personal del personaje principal y su mujer, le falta algo… le falta más trabajo y mejor puesta en escena, mejor encaje.  Pero nada más que eso, porque todo lo demás, deslumbra.

El personaje principal podría ser cualquiera de esos padres con los que me he encontrado en alguna extraescolar, en los casales de verano, en el parque, en la cola del súper….

La evolución que hace es muy descriptiva de lo que incluso vivimos nosotros como padres el dia que tomamos conciencia de las dificultades de nuestro hijo. Nuestra propia transformación.

Porque, eso lo tengo claro, hasta que no te “toca” de cerca, no los ves, y si los ves, los miras desde la distancia y la desconfianza, desde el que no se me acerque, o desde la pena y la ignorancia. Con suerte, serás una persona un poco empática y tratarás de entender, como buenamente puedas, la situación que tienes delante y tal vez seas capaz de pronunciar un: ¿en qué puedo ayudarte? O preguntaras con educación y respeto ¿qué le pasa a tu hijo? y tratarás de escuchar y entender y ayudarás y mucho.

Pero, en cualquier caso, esta película tiene esa doble funcionalidad: si tienes un hijo con discapacidad o alguien cercano o trabajas con ellos o tú tienes discapacidad, verás tu dia a dia reflejado en cada milímetro de película y si no lo tienes podrás ponerte en nuestra piel de una forma suave y divertida, sin aspavientos, sin dramas excesivos ni rasgamientos de vestiduras. Porque los protagonistas son chicos con discapacidad intelectual, pero es que el diagnóstico es lo de menos, es una película universal para todas esas discapacidades que van más allá de lo físico.

En ninguna de las críticas que he leído sobre la película se hace mención alguna a este detalle. Ninguno de los críticos habituales de cine, tiene en su punto de vista la realidad de las familias y las personas con discapacidad. Como decía antes, si no te “toca”, no lo ves. Tan solo mencionan que es una película que huye de buenismos y sentimentalismos excesivos.

Alguno hasta comenta que a lo mejor te hace soltar una lagrimilla. Yo lloré casi toda la película y me quedé sin palabras después de que acabara. Necesité un tiempo para recuperarme, porque me vi y me sentí, a mí, a mi hijo y a mi familia en un montón de secuencias impactantes (para mí lo fueron).

El personaje principal, el entrenador, es una persona llena de prejuicios y con su bagaje personal de problemas en la infancia, con unas dificultades claras y evidentes para crear vínculos con las personas, para cuidar de otros.

Se encuentra en la obligación de entrenar a un equipo de personas que no entiende, que desprecia, que no cree en ellos y acaba haciéndolo de forma impecable.

Poco a poco su lenguaje va cambiando, ese lenguaje que duele, que discrimina, que segrega se va transformando en un lenguaje inclusivo y respetuoso, cambia el “subnormal” por el “persona”.

Marco, que así se llama el entrenador, evoluciona, cambia y va tomando conciencia. Vive varias situaciones, que yo llamo puntos cero (no sé si se lo he copiado a alguien, porque no lo recuerdo, si es así, pido disculpas). Son situaciones que, podríamos decir, resetean tu vida, te vuelven a un punto anterior, son un punto de inflexión y a partir de ahí, tu vida se dirige hacia otro camino.

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En la escena de los vestuarios y la ducha, se da cuenta que tiene que ser creativo, utilizar herramientas nuevas, estrategias innovadoras porque lo que ha usado en sus años de entrenador, en este equipo, no le sirve.

La escena del autocar, a partir de aquí sí que puede ser que haga algún pequeño spoiler. Si no has visto la película, no sé qué haces leyendo esto, ves a verla. Si la has visto, sigue, que voy a hablar de la escena del autocar.

Brutal.

He vivido tantas veces esas miradas, esos comentarios por lo bajo, la recriminación, la desaprobación, incluso el cambiar de sitio para no estar cerca nuestro. Que me echen de un sitio porque mi hijo es molesto.

Encima con la impotencia de no poder poner en palabras lo que le pasa a tu hijo para que te ayuden, porque nosotros, en la peor de las etapas, con conductas disruptivas y sin comunicación ni lenguaje, ni siquiera sabíamos que tenía autismo. (Todavía me tiro de los pelos de pensar como puñetas nadie se dio cuenta). El no saber lo que le pasaba, le añadía un buen plus a las dificultades que teníamos: era un niño “normal” que se comportaba “mal”. Saltaba, no se quedaba quieto, nos echaban en cara que no le obligáramos a sentarse a la mesa. ¡No podía sentarse a la mesa! diciéndoselo con palabras desde luego no y no sabíamos cómo comunicarnos con él de otra forma.

Ni siquiera podía decir: es que tiene autismo, estamos yendo a terapia. Horrible.

La escena del autobús refleja tanto nuestra realidad, nuestro sufrimiento, la incomprensión, la falta de empatía, la falta de recursos y de apoyos. Porque esos chicos, en ese autobús, necesitaban otra mirada, otra perspectiva que no los convirtiera en molestos y desagradables. Solo estaban contentos. Y celebrando que habían ganado. Nada más.

Aquí el protagonista da un giro de 180 grados y empieza a buscar recursos adecuados para ellos. Me llama la atención que, en una de las escenas, incluso recurre al engaño o a las medias verdades para conseguir lo que el equipo necesita.

¿Cuántas veces nos hemos visto obligadas las familias, a darle la vuelta a las situaciones, para conseguir aquello que nos corresponde por derecho, pero que nos es vetado de forma sistemática? Demasiadas.

Y, por último, solo me queda destacar la lección de vida que dan estos chicos al espectador. Una lección que debería ser obligada aprender por todos. Ellos no discriminan, no juzgan, son tal cual son y aceptan las dificultades de la vida con tristeza, pero con resignación, sin dar puñetazos encima de la mesa como hacemos muchas veces los “normales”. No exigen, solo dan y reciben, viven y dejan vivir. ¿Cuántos de nosotros (“adultos normales”) podemos decir eso?

La escena final no puede dejar indiferente a nadie. No puedo explicar más, porque aquí si que estaría fastidiando totalmente al que no haya visto la película, pero esté leyendo esto a pesar de mis advertencias.

Así que sólo deciros que la vida no es una carrera, llegar a la meta antes que nadie no te hará más feliz que otros. De modo que, ¿para qué correr?, si podemos pasar por ella dando un paseo y contemplando el paisaje, sin exigencias, sin apremios, sin juicios de valor, sin violencia, sin abusos.

«Jugamos para ganar, no para humillar».

Id a ver la película.

SENTENCIA DE LA MANADA: CONSENTIMIENTO O CONSENSO, SEXO O PLACER.

Cuando empecé a reflexionar sobre lo que iba a ser mi blog, quise centrar el contenido y la temática en Autismo y Lactancia. Poco después amplié a un tercer concepto que había surgido de forma natural y lo incluí en la cabecera del blog: Autismo, lactancia y crianza.

No parece que comentar una sentencia como la de la Manada tenga a priori ninguna relación con la temática de mi blog. No sé si lo que hago hoy es una excepción. O en realidad es la extensión de los principios y valores que configuran Lactando en Diverso. Principios y valores que nacen con la lactancia, se consolidan con la crianza y se expanden con el autismo. Los derechos de las personas y el respeto a sus necesidades y sus propias decisiones.

La congruencia de los argumentos

Desde que se hizo pública la sentencia, han corrido ríos de tinta analizando punto por punto las tesis sostenidas (o insostenidas) por el tribunal. No voy a hacer un análisis desde un punto de vista jurídico. Mucho se ha escrito ya. Pero puesto que tengo formación en Derecho, voy a recurrir a ese conocimiento y esa experiencia. Que, por lo menos, me ha permitido poder leer la sentencia sin morir en el intento.

Lo primero que llama la atención es la extensión del voto particular. A mi me llama la atención. De 371 páginas, unas 237 están dedicadas al mismo. El voto particular es más largo que la propia sentencia en sí.

Podría parecer una tontería o algo que no tiene importancia, pero para mí, la tiene. Imagino a los miembros de ese tribunal decidiendo y deliberando. Con una persona entre ellos retrógrada e influyente. Y con poder suficiente para hacer cambiar de forma tan radical los argumentos de la sentencia. Los imagino discutiendo y cambiando a mitad de camino la argumentación para dejar de oír por cansancio al magistrado del voto particular.

Lees la sentencia y es un despropósito. Empieza describiendo unos hechos que tal cual están descritos ponen de manifiesto que la muchacha se vio superada por el número de personas. Superada por su complexión. Dejando claro que la usaron como un mero objeto de placer sexual. Que se vio obligada a participar. Que la penetraron unas once o doce veces y fue un mero sujeto pasivo. Para luego argumentar todo lo contrario, no hubo violencia.

El tema aqui está en qué entendemos los mortales por violencia y qué se entiende en la legislación existente. Lo que para las personas de a pie es una violencia brutal, para el tribunal no lo es.

La sentencia cambia la argumentación de tal forma que parece que por el camino se arrepintieron de sus valoraciones. Empiezan por una via y acaban por otra, ¿o la han escrito dos personas diferentes? Es como si correspondieran a dos situaciones diferentes, se han equivocado y han mezclado dos sentencias entre ellas. Porque la lees y el giro argumental es propio de una película de Tarantino.

Ni siquiera los condenan por un delito contra la intimidad por las grabaciones y las fotos hechas con el móvil. Casi que es lo de menos, pero lo comento por si a alguien se le ha pasado por alto. Se trata de un tema procesal que espero se pueda corregir. (Y pasó, aqui una noticia relacionada)

Si una cosa me quedó clara de la carrera de Derecho es que los argumentos los tienes que defender desde el principio hasta el final. Y en esta sentencia, en relación con la agresión sexual: afirmo una cosa, la argumento, la justifico y luego digo lo contrario. No es congruente.

El voto particular

Y si la sentencia en si es una barbaridad argumental, no tengo palabras para describir el voto particular. Durante las 237 páginas se dedica a justificar que no solo no hubo violencia, sino que hubo consentimiento.

Este señor no es más que un ejemplo de la visión que tienen muchas personas de lo que es el sexo en la mujer. Nos consideran meros objetos pasivos que no estamos más que para satisfacer los deseos y placeres de nuestra pareja. Eso si estamos casadas y si no lo estamos, pues bueno, decir que hay barra libre es poco. Debe ser lo que a este señor le viene a la cabeza.

Ahora aquí me da igual lo que diga el Derecho. Porque discúlpenme los que van por ahí diciendo que la ley está para cumplirla y las decisiones judiciales para acatarlas. Las leyes están para que entre todos pactemos las normas de convivencia y si esas normas se han quedado obsoletas, se cambian. Y lo mismo para las decisiones judiciales. Si no se corresponden con la realidad y solo obedecen al criterio personal de un magistrado, el magistrado se va a su casa a escribir un blog y opinar. Y punto.

Relaciones sexuales consensuadas, placenteras y saludables

Ironía modo on…

CONSENTIMIENTO O CONSENSO.

En el sexo las mujeres somos algo así como partes contractuales que firmamos en algún sitio y así permitimos que nos follen. Porque claro, nosotras no participamos, solo aceptamos.

SEXO O PLACER

El sexo es un mero mecanismo biológico en el que nosotras nunca jamás de los jamases podemos sentir el menor atisbo de placer. Que para eso ya están los hombres, nosotras solo ponemos los agujeritos de nuestro cuerpo, por aquello del consentimiento de antes.

Vamos a ver, en una relación sexual, hay una persona (porque yo me relaciono conmigo misma también), o dos o más personas del género que ellas quieran. Esas personas, no consienten una transacción comercial, practican sexo por consenso: a mi me gusta esto, pues a mi no, pues espera que pruebo esto. Es una relación en la que las partes son activas y participan disfrutando de sus cuerpos de la forma que les vaya bien.

El sexo no es un mero mecanismo biológico. Es una actividad que busca que las partes de la relación encuentren placer mutuo en lo que hacen. Esto va más allá del mete-saca, que también puede ser muy placentero. Pero hay otras muchas cosas que si tienes un poco de imaginación puedes probar.

El placer no es falocentrista, a pesar de lo que piensa mucha gente, para muestra nuestro señor magistrado. Estoy segura de que las lesbianas no necesitan ningún falo para disfrutar de sus relaciones.

Y el sexo es diferente para hombres y mujeres. Además de tener órganos sexuales diferentes hay muchas más partes de nuestro cuerpo que nos pueden proporcionar placer, la piel, sin ir más lejos. Besos, caricias y contacto. Ellos llegan al orgasmo a su manera y nosotras a la nuestra.

Así que el sexo es placer y es un consenso. Porque ninguna de las partes impone a la otra algo que no le gusta ( o no debería). Y el objetivo es el placer mutuo, no solo el de la parte masculina.

Relaciones sexuales según el voto particular

Explicada la visión que tengo sobre el sexo, ¡uy! No es mía, que no me lo inventado yo ni lo he patentado ni nada por el estilo.… en fin.

Ahora os paso a explicar la visión que tiene nuestro señor magistrado de lo que es una relación sexual.

Según este señor si tienes 18 años, te meten en un portal entre cinco tíos que te sacan dos cabezas, te meten el pene por la boca, el culo y la vagina unas once y doce veces y encima, te graban, es sexo consentido. Además es que está claro que eso es una orgía sexual y la chica se lo ha pasado en grande… ejem, ejem….

“no cabe hacer en el seno de un proceso penal, ni, por tanto, en la sentencia que lo culmina, juicio moral alguno sobre determinadas conductas que, aun pudiendo suscitar rechazo, al menos, en una parte (la que sea) de la sociedad, no rebasen el límite de lo punible conforme al principio de legalidad penal, “sin que los Tribunales del orden penal tengan que adentrarse en juicios morales sobre el arcano íntimo de las personas” (STS núm.1366/2009, de 21 de diciembre)”

Claro, él no está decidiendo que los hechos son constitutivos de una orgía sexual. Tampoco que, aunque a él no le guste, los demás tienen derecho a hacerlo si es lo que quieren. Aquí se le olvida lo de que participamos, opinamos, queremos disfrutar del sexo y tener orgasmos.

“(La sentencia dice) la denunciante se (vio) (…) imposibilitada de ejercer resistencia “ante el temor de sufrir un daño mayor”, pues, tal expresión tendría sentido si la denunciante hubiese sufrido un daño previo, lo que se excluye por la Sala de forma unánime tras haber afirmado la denunciante, en repetidas ocasiones durante su declaración en juicio, que no sintió ni sufrió ninguno.”

Esta chica no se imaginaba que la iban a violar entre cinco. En ningún momento lo pensó hasta que entraron en el portal y se vio rodeada por los cinco animales. Dieciocho añitos, feliz, de fiesta y libre de ir por donde le venga en gana, inocente e ingenua. No ejercieron fuerza previa con ella porque no hizo falta, se aprovecharon de su inocencia, la engañaron. Ni le dijeron en ningún momento lo que iban a hacer con ella porque no le iban a pedir permiso. No le iban a preguntar: ¿si o no?. Lo iban a hacer y punto, porque su opinión no importa, para ellos sólo es un objeto de placer sexual, como una muñeca hinchable.

“No aprecio en los vídeos cosa distinta a una cruda y desinhibida relación sexual, mantenida entre cinco varones y una mujer, en un entorno sórdido, cutre e inhóspito y en la que ninguno de ellos (tampoco la mujer) muestra el más mínimo signo de pudor, ni ante la exhibición de su cuerpo o sus genitales, ni ante los movimientos, posturas y actitudes que van adoptando. No aprecio en ninguno de los vídeos y fotografías signo alguno de violencia, fuerza, o brusquedad ejercida por parte de los varones sobre la mujer. No puedo interpretar en sus gestos, ni en sus palabras (en lo que me han resultado audibles) intención de burla, desprecio, humillación, mofa o jactancia de ninguna clase. Sí de una desinhibición total y explícitos actos sexuales en un ambiente de jolgorio y regocijo en todos ellos, y, ciertamente, menor actividad y expresividad en la denunciante. Y tampoco llego a adivinaren ninguna de las imágenes el deleite que describe la sentencia mayoritaria salvo que con el término se esté describiendo la pura y cruda excitación sexual. Nada, en ninguna de las imágenes que he visto me permite afirmar que las acciones o palabras que se observan o se escuchen tengan el más mínimo carácter imperativo; nada, en ninguno de los sonidos que se perciben, que resulte extraño en el contexto de las relaciones sexuales que se mantienen. Todas ellas son imágenes de sexo explícito en las que no tiene cabida la afectividad, pero también, sin visos de fuerza”

Según este señor lo que pasó en aquel portal fue una relación sexual desinhibida. Relación en la que no se aprecian signos de violencia ni de afectividad. No se aprecian signos de violencia porque no hacía falta ejercerla a base de golpes. Si te apuntan con una pistola, hay fuerza, no te mueves y le das a tu atracador lo que te pida. En este caso, cinco tíos enormes ejercen sobre una chica de 18 años suficiente fuerza, igual que una pistola, como para que acceda a todo lo que le hacen.

No tiene nada que ver que sepamos que ante una situación como la descrita, la victima entra en schock. Aquí mas detalles.

Y encima había un jolgorio que no veas que bien se lo estaban pasando. ¿Este señor se ha preguntado porque la chica no dijo nada en todo el tiempo que duró la agresión? ¿Será porque los que se lo estaban pasando bien eran ellos?

Me resulta además gracioso que diga que no hay afectividad. Tiene tela que lo utilice como elemento para justificar que era una relación sexual consentida y desinhibida. Debe ser que para este señor en una relación sexual normal no hay afectividad.

afectividad

  1. f. Cualidad de afectivo.
  2. f. Conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona.
  3. f. Tendencia a la reacción emotiva o sentimental.
  4. f. Psicol. Desarrollo de la propensión a querer.

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El sexo totalmente desvinculado de los sentimientos. Muy señor mío, es una falacia decir que en las relaciones personales o sexuales no hay afecto. Es una mentira que los hombres no ponen sus sentimientos en las relaciones sexuales. Otro mito impuesto por el patriarcado. Los hombres, que no los bestias que violaron a esta chica, saben lo que sentimos. Porque, aunque sea una relación de una noche, como he dicho antes, el sexo es consensuado. Se llama empatía y es una cualidad humana. Los sentimientos están siempre en nuestras vidas, sin necesidad de tener que pasar por el matrimonio. El sexo es una relación entre iguales. El sexo sano, claro está.

“Por lo que se refiere a la mujer tampoco percibo signo alguno de pudor en ella; no puedo en absoluto afirmar que permanezca en todas las imágenes con los ojos cerrados pues entiendo imposible descartar que, en muchas de ellas, tenga los ojos entornados y, sea como fuere, no se observa en ningún momento la más mínima contracción en sus párpados o en su rostro. Considero en cualquier caso que se trata de un detalle absolutamente irrelevante. Ni unos ojos relajadamente cerrados alimentan la tesis de falta de consentimiento, ni imaginarlos abiertos abona, a mi juicio, la tesis contraria. De mayor relevancia me parece el hecho de que, en ninguna de las imágenes percibo en su expresión, ni en sus movimientos, atisbo alguno de oposición, rechazo, disgusto, asco, repugnancia, negativa, incomodidad, sufrimiento, dolor, miedo, descontento, desconcierto o cualquier otro sentimiento similar. La expresión de su rostro es en todo momento relajada y distendida y, precisamente por eso, incompatible a mi juicio con cualquier sentimiento de miedo, temor, rechazo o negativa.”

Claro, estaba pasando el rato, como quien se mira una película en casa. De forma pasiva, sin participar, sin disfrutar. Porque para este señor, las mujeres no somos más que meros objetos sin ningún tipo de derecho.

Estaba haciendo lo que hubiera hecho cualquiera: SOBREVIVIR.

“Tampoco aprecio en ella esa “ausencia y embotamiento de sus facultades superiores” que se afirma por la mayoría de la Sala; por el contrario, lo que me sugieren sus gestos, expresiones y los sonidos que emite es excitación sexual.”

Le sugiere excitación sexual que no haga nada más que lo que le dicen. Que se mofen de ella mientras la violan, que se turnen para correrse, para penetrarla…por dos gemidos… Aquello de que nosotras también queremos participar, aquello de que el sexo es consensuado, no forma parte de su visión del sexo. Su visión del sexo es que nos callemos y nos dejemos hacer.

“Una relación sexual no puede calificarse como agresión o abuso en función de si la mujer (o el hombre) la disfruta o no físicamente. Es más, en función de las circunstancias que concurran puede llegar a darse una verdadera agresión sexual en la que, pese a todo, la mujer llegue a experimentar “excitación” o “placer” meramente físico en algún momento. No puedo entender qué se pretende poniendo tanto énfasis en esa falta de goce o disfrute que dicen apreciar en la mujer cuando ello no va acompañado de otros signos más relevantes que pudieran revelar malestar.”

Guau! En medio de una violación es posible sentir placer…y no solo eso, que nosotras sintamos placer o no, no es determinante de nada. Según este señor, nosotras somos meros recipientes en los que el hombre puede depositar su semilla.

“Dolo, en su significación más clásica, significa conocer y querer los elementos del tipo penal, o en el caso enjuiciado, conocer que el acto realizado atenta contra la libertad o indemnidad sexual de la víctima, porque constituye un acto de inequívoco contenido sexual ejecutado sin su consentimiento, y querer, pese a ello, realizarlo…”

Ostras, estos cinco muchachotes no sabían que estaban haciendo algo en contra de su voluntad. Ella no les dijo en ningún momento que no quería. No tiene ninguna relevancia que la engañaran y que le hicieran una encerrona. Que en ningún momento se preocuparan de su bienestar, que se mofaran de ella, que la grabaran, que difundieran esos videos por wapp… no, eso no es indicativo de que sabían que se estaban “follando a una entre cinco”.

“El desconocimiento por parte de los acusados de que la conformidad que la denunciante mostró, conforme se sucedieron los distintos actos sexuales se encontrase viciada, lo que comportaría la apreciación en su actuación de un error de tipo previsto en el artículo 14.1 CP, conforme al que “El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal”

Para concluir que, como no se habían dado cuenta de que la chica no quería mantener relaciones sexuales (¿le preguntaron?), pues hay un error invencible. Pobres, no tenían ninguna manera de saber si ella quería o no mantener relaciones sexuales, ni preguntando, que cosas.

Aberrante.

Porque esto no va de deseo sexual, sino de sometimiento. Hace demasiado tiempo que las mujeres sabemos que el sistema está estructurado poniéndonos como meros objetos y no como sujetos de derecho. Pero aguantamos, porque encima te desacreditan. Esta sentencia es la gota que colma el vaso de los abusos. Nos infantilizan, nos reducen a meros recipientes. La sentencia de La Manada solo es la punta del iceberg. La violación en grupo de estos cinco chicos es sólo una muestra de las aberraciones a las que nos vemos sometidas las mujeres en este país.

Después de conocerse esta sentencia, se hizo viral el hastag #cuentalo. A través de este hastag miles de mujeres han explicado sus vivencias de abuso y acoso. Todo el mundo se sorprende de la crueldad de los abusos y la edad temprana en la que suceden, nosotras hemos callado o si lo hemos denunciado, nos han hecho callar.

Cada ocho horas se denuncia en España una violación. No quiero saber cuántas no se denuncian. Está claro que el sistema no nos protege, las que denuncian se arriesgan a lo que le ha pasado a esta chica.

Nos manosean, nos usan, nos maltratan en el parto, nos ningunean en la crianza, nos pegan, nos matan, nos violan, se mofan de nuestros cuerpos, nos exhiben como meros trofeos.

Personalmente, he decidido que no voy a dejar pasar ni una, no voy a tolerar ninguna situación de abuso, por pequeña que sea. Ni chistes, ni ejemplos aparentemente inocentes, ni viejos babosos que no te conocen y se creen con derecho a decirte nada sobre tu cuerpo.

Yo no quiero ser más que nadie, sólo quiero respeto. Poder ir libremente por la noche sin pensar en alejarme de los portales. Y si, claro que no todos los hombres son como estos cinco personajes, sólo faltaría, pero si el sistema no les impide volver a hacerlo, si el sistema lo que hace es alimentar que aparezcan más y más, si no lo rechazamos todos y todas, tenemos un problema muy grave como sociedad, porque la violencia entonces, es estructural.

Ya basta.