SER ASESORA DE LACTANCIA (2): EVIDENCIA CIENTÍFICA

Ser asesora de lactancia es trabajar desde la evidencia científica y la perspectiva de derechos. En realidad, creo que deberían de ser los pilares de trabajo de cualquiera que se dedique, en general, al cuidado de personas de forma profesional.

Como decía en esta entrada, para mí, ser asesora de lactancia, se basa en estos dos pilares. En ella expuse brevemente qué es para mi la perspectiva de derechos. Vamos a por el concepto de evidencia científica. Como dije, aunque para mí son dos ideas que van indisolublemente unidas, las explico por separado para facilitar la comprensión del mensaje que pretendo transmitir.

¿Hace falta ser científico para trabajar desde la evidencia?

Pues no debería. Por supuesto si te dedicas a la investigación, lo vas a tener mucho más fácil. Pero no hace falta dedicarse a la investigación de ningún tipo.

Trabajar desde la evidencia científica es actuar basándonos en información contrastada y validada. No es tarea fácil en los tiempos que corren. Vivimos en la era de la infoxicación y es difícil distinguir la información veraz del engaño y la estafa.

En la lactancia existen productos de todo tipo para aumentar la producción de la leche, para analizar su calidad, para aumentar su calidad, etc. Ni la calidad ni la cantidad de leche que produce una madre dependen de productos milagrosos ni de análisis de laboratorio.

En el autismo existen multitud de terapias y productos con nombres rimbombantes para “curar” el autismo. Ni el autismo ni sus comorbilidades se curan o se le pasan a uno como si fuera un resfriado.

Quién está detrás de todo esto ni sabe de lactancia, ni sabe de autismo, lo que SÍ sabe es vaciar el bolsillo de las familias y aprovecharse de su vulnerabilidad. La información actualizada y contrastada es imprescindible para no caer en manos de estafadores.

Trabajar desde la evidencia sin ser científico

Y, además, todos contamos con un bagaje cultural, cargado de ideas preconcebidas, prejuicios y estereotipos, transmitidos por generaciones, que no tienen por qué ser ciertos.

Mucho más, en una actividad, porque no le puedo llamar profesión, como la asesoría de lactancia. Sin regulación, sin respaldo de ningún tipo, sin formación reglada, nada.

La mayoría empezamos con algún cursillo y porque nos mueven las ganas de ayudar. Seguramente, hemos pasado por situaciones difíciles con nuestra lactancia, nos han ayudado mucho y queremos devolver esa ayuda.

O tal vez no hemos tenido grandes problemas, pero hemos compartido nuestra maternidad y comprobado la importancia del apoyo entre iguales. Y queremos formar parte de ese apoyo.

De manera que somos madres con cualquier profesión, sanitarias o no, que nos unimos al activismo por la maternidad y la lactancia.

Así pues, a menos que nuestra profesión de base nos haya proporcionado conocimiento sobre la Evidencia Científica, así, con mayúsculas, no tenemos ni idea.

No sabemos nada de artículos científicos, ni de metodologías de investigación, ni nada.

De manera que trabajar desde la evidencia puede parecernos un laberinto sin salida.

Pero se puede y se debe. Se puede porque, aunque no tengas conocimientos sobre evidencia, puedes aprender. Seguramente nunca al nivel de una persona que se dedique habitualmente y esté formada para ello, pero sí puedes aprender algunas nociones que te ayuden a seleccionar la información.

Se debe porque trabajamos con madres y con bebés y por mucho seguro de responsabilidad civil que tengamos contratado, nadie te quita la carga sobre la conciencia de haber cometido un error grave por desconocimiento.

Antes de hablar de evidencia, hablemos de método científico

Brevemente, diremos que el método científico es una metodología de trabajo. Consiste en una serie de actividades que permiten adquirir conocimientos de forma veraz y contrastada.

Ante la observación de unos hechos, que constituyen un problema que resolver, formulamos una hipótesis. Pensamos una posible solución, razonamos según los conocimientos previos que tenemos, realizamos una búsqueda del estado actual del conocimiento y formulamos la hipótesis. Ponemos a prueba esa hipótesis a través de diferentes técnicas de investigación, que pueden ser cualitativas (aspectos subjetivos) o cuantitativas (aspectos cuantificables). Y finalmente obtenemos una respuesta. Comprobamos que los hechos se corresponden o no con nuestra hipótesis.

El método científico supone estar en constante revisión de lo que conocemos. Comprobando una y otra vez que los hechos se corresponden con las hipótesis.

Y no tan sólo eso, sino que el método científico supone detectar sesgos, errores, conflictos de intereses, validez y calidad del diseño de la investigación, etc.

El conocimiento que adquirimos después de un proceso de investigación tiene que ser reproducible o replicable y tiene que poder ser permanentemente puesto a prueba de manera que en todo momento se cumpla su veracidad. Estos son los principios de falsabilidad y replicabilidad.

¿Qué es la evidencia científica?

Si buscamos la definición de ambas palabras en la Rae:

evidencia.

(Del lat. evidentĭa).

1. f. Certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar. La evidencia de la derrota lo dejó aturdido.

2. f. Der. Prueba determinante en un proceso.

Real Academia de la Lengua Española.

científico, ca

(Del lat. scientifĭcus.)

1. adj. Perteneciente o relativo a la ciencia.

2. adj. Que se dedica a una o más ciencias. Apl. a pers., u. t. c. s. En la expedición se incluyen varios científicos.

3. adj. Que tiene que ver con las exigencias de precisión y objetividad propias de la metodología de las ciencias.

Real Academia de la Lengua Española

¿Cómo puede ser que evidencia científica sea una certeza clara relativa a la ciencia, si acabamos de decir que el método científico supone estar en constante revisión de los conocimientos?

“Porque lo científico nunca será, por definición, evidente (cierto sin duda) y lo evidente no puede obtenerse a través del siempre sujeto a error, método científico.” (García et al, 1997)

Por tanto, desde mi punto de vista, trabajar desde la evidencia científica es más una guía, una perspectiva desde la que trabajar, que una realidad certera y absoluta.

Trabajar desde la evidencia científica como objetivo

Es un objetivo. Un trabajo diario y constante de cuestionamiento de lo que sabemos. Es la constatación consciente y palpable de que nunca sabremos suficiente.

La ciencia, aunque parezca contradictorio, nunca será una verdad irrefutable. Siempre está y eso es positivo, en constante cuestionamiento.

Así debe ser para evitar caer en cosas como “siempre se ha hecho así” y el “a mí me funciona”.

Nos dijeron que teníamos que esperar tres horas después de comer ante de meternos en la piscina. Y la ciencia demostró que estábamos equivocados.

También que para la diarrea era conveniente hacer dieta astrigente y tomar bebidas isotónicas. Y la ciencia demostró que estábamos equivocados.

Si buscas en Google, a pesar de esto, continuarán apareciendo artículos y páginas web que te recomiendan arroz con pollo para cortar la diarrea.

Para conseguir trabajar desde la evidencia científica hay que armarse de criterio propio, sentido común y ser humilde.

Todos venimos con creencias e ideas preconcebidas propias que nos ayudan a tomar decisiones en nuestro día a día. Es muy difícil hacer cambiar de opinión a alguien cuando ya tiene una idea en la cabeza. Se llama sesgo de confirmación. Buscamos aquello que confirma nuestras creencias.

Así que no es tarea fácil.

La actitud es un primer paso, pero es insuficiente.

Supongamos que tenemos la actitud, somos conscientes de que tenemos que poner en cuestionamiento nuestro propio conocimiento, sin perder de vista nuestro propio criterio.

La opinión sobre un tema la tienes, tienes tu postura, tu posicionamiento, no se trata de que cambies de opinión a la primera, sino de que dudes y contrastes toda la información.

  • Asegurarte de conocer la fuente y comprobar quién hay detrás realmente. Qué prestigio tiene, qué trayectoria, etc.
  • Comprobar que es la fuente original y no ha sufrido modificaciones. Si en un artículo de prensa, que comenta un estudio científico, no sale la fuente original, desconfío.
  • Buscar opiniones diferentes a la interpretación de la información que estas manejando. Críticas y contraopiniones. Valorar quién utiliza mejores argumentos.
  • Tener cuidado con que sea actual y no esté desfasado por el simple paso del tiempo

Y he aprendido a leer mínimamente artículos de investigación. Porque las fuentes originales son, en la mayoría de los casos, artículos en revistas científicas. Ojo, y en inglés. Añadiría también aprender inglés, es la realidad.

Comparto aquí una Guía práctica de lectura crítica de artículos científicos originales en Ciencias de la Salud publicada por el Instituto nacional de gestión sanitaria del ministerio de sanidad. Servicios sociales e Igualdad.

A mí me ha facilitado mucho las cosas. Esta guía y estudiar psicología, que en ello estoy. Además del posgrado, la carrera de Derecho y todo el bagaje autodidacta de tantos años. Y sigo aprendiendo. Como siempre decimos en LactaMater: no nos va a dar la vida para aprender todo lo que queremos aprender.

Ser asesora: perspectiva de derechos y evidencia científica

Por tanto, ser asesora, para mí, es trabajar desde la perspectiva de derechos, poniendo en el centro a la madre y al bebé. Dejando a un lado “lo que yo haría” y preguntando, antes de nada: “¿en qué puedo ayudarte?”

Y trabajar desde la evidencia científica, cuestionando todo lo que sé, aprendiendo, formándome a cada paso y contrastando cada mensaje que recibo, cada noticia, cada artículo, siendo humilde y reconociendo que no lo sé todo.

Son dos metas que están en el horizonte y que en realidad son inalcanzables. Suponen el cuestionamiento constante de mis creencias, ideas y prejuicios, que son muchos.

REFERENCIAS

Garcia, M, Echevarría E Poza (1997) Evidencia científica versus estado actual de la cuestión. Elsevier Vol. 20. Núm. 8. páginas 454-455

Pico, Iván (s.f.) Fases del método científico. Psico.com Consultado el 10/10/2021. https://psicopico.com/las-5-fases-del-metodo-cientifico/

Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (s.f.) Guía Práctica de Lectura Crítica de Artículos Científicos Originales en Ciencias de la Salud

Autismo y lactancia: Semana Mundial de la Lactancia Materna

Mañana día 7 de octubre participaré en una mesa redonda sobre lactancia diversa.🥰

En la sala de actos del Institut Català de la Salut de 16:30 a 19:30.

Calle Balmes, 587, esquina Gran Via de les Corts Catalanes, primera planta en Barcelona.

Para asistir presenciamente tenéis que contactar con comitelactancia.bcn.ics@gencat.cat

Se retransmitirá por zoom.

En la imagen encontraréis un código Qr para poder ver la jornada por zoom.

Se tratarán temas como Lactancia y sueño infantil con María Berrozpe, doctora en Biología y máster en investigacion social de la comunicación científica, codirectora y cofundadora del Centro de Estudios del Sueño Infantil y autora de Dulces Sueños.

Lactancia y medios de comunicación con Laura Santiago, periodista especializada en maternidad y lactancia, responsable de comunicación de Lactapp y madre.

Y a las 18:20 empezará la mesa redonda: Lactancia y diversidad

Participarán Ana Alvarez-Errecalde, artista especializada en fotografía del parto, lactancia, crianza, enfermedad y muerte.

Pol Galofré, padre trans lactante.

Mercè Nebot, lesbiana, transfeminista y madre.

Y yo misma. Creo que no me dejo nada más.

Solo deciros que tengo 10 minutos.

A ver como condenso yo en 10 minutos un proyecto de vida. 🤣🤣🤣

Que sepáis que he escogido algunos comentarios que me habéis dejado en el blog para mostrar mañana durante mi intervención.

Comentarios sobre vuestras lactancias, vuestras dificultades, en ese camino tan complicado que supone escoger lactar en un mundo capacitista, machista y discriminatorio.

Estaré allí como Lactando en Diverso y como presidenta de LactaMater, dando a conocer también nuestro grupo de apoyo a la crianza diversa.

Ojalá pudierais estar ahí todas vosotras.

Un abrazo.

¡Feliz y diverso día!

Proteger la lactancia (de un bebé autista), una responsabilidad compartida

Las traducciones al inglés siempre son difíciles y ,como cada año, hago un intento propio de traducción de los objetivos de la World Alliance for Breastfeeding Action. “Proteger la lactancia: una responsabilidad compartida” es el lema de esta Semana Mundial de la Lactancia 2021. Yo le añado un paréntesis: de un bebé autista y con este post os traigo mi contribución a esta World Breastfeeding Week.

Objetivos

1. Informar

Aproximadamente uno de cada 160 niños es autista y sus madres pueden decidir lactar. El autismo y la lactancia son aspectos todavía demasiado desconocidos y cargados de prejuicios, mitos y discriminación.

Prejuicios relativos al autismo como que las personas autistas son violentas, o que no se enteran de nada y que están aislados en su mundo, conviven con otros prejuicios referidos a la lactancia. Como aquellos que dan por sentado que la lactancia materna genera dependencia y supone un auténtico impedimento para el desarrollo.

Todo ello sin tener absolutamente ningún atisbo de evidencia científica, demostrando únicamente una falta escandalosa de conocimientos sobre autismo y lactancia.

Incurrimos en discriminaciones cuando asociamos determinadas características negativas a un colectivo de personas sólo por el mero hecho de pertenecer a ese colectivo. Sin dar oportunidad de demostrar lo contrario, discriminamos a las madres expulsándolas de los espacios, negando su autonomía para decidir y culpando a las madres de cuestiones que nada tienen que ver con la lactancia que escogen para sus hijos.

Informar es importante, pero no sólo de tecnicismos y palabras rimbombantes, sino de lo más básico. La crianza diversa es aquella que transita entre diagnósticos, visitas médicas, terapias, reuniones de orientación y papeleos infinitos.

La discapacidad es una realidad silenciada, invisibilizada y negada. Antes que ser expertos en autismo y lactancia, seamos expertos en derechos humanos y admitamos que tenemos mucho que aprender.

2. Apuntalar

Apuntalar la lactancia como una cuestión de salud pública de la que todos somos responsables, desde los poderes públicos hasta la ciudadanía.

Es una cuestión de salud pública a todos los niveles. No voy aquí a explicar los beneficios de la lactancia materna porque los conocemos de sobra. Tampoco voy a explicar los riesgos de la lactancia artificial porque, aunque tal vez son un tanto menos conocidos, los sabemos.

La lactancia materna en el entorno en el que nos encontramos no deja de ser una opción personal. O debería serlo, si lactancia materna y artificial jugaran en la misma liga. Si se destinara el mismo presupuesto que se destina a la publicidad de la lactancia artificial, a apoyar a las madres, a informar adecuadamente, a proteger la maternidad, estaríamos hablando de otra cosa.

Como ciudadanos particulares podemos proteger la lactancia respetando las decisiones de las madres al respecto del tipo de lactancia. Ofreciendo nuestro apoyo, nuestro respeto, sin condiciones basadas en nuestras preferencias personales.

Los poderes públicos deberían empezar a poner el foco en la protección real de la maternidad y la lactancia. Promover la salud mental positiva de las madres y reconocer la situación de estrés y malestar en el que viven muchísimas familias por falta de recursos públicos.

Las criaturas autistas son las grandes afectadas de toda esta situación. Se nos olvida que la lactancia es una etapa en el desarrollo del bebé y el autismo es para toda la vida. Empezamos tratando de quitarles un tipo de alimentación que les puede suponer una ventaja adaptativa, culpando a sus madres del comportamiento de sus hijos y acabamos recortando en gastos de educación, sanidad y servicios sociales. Los dejamos solos en la edad adulta sin estructuras sociales ni comunitarias suficientes.

3. Aunar

Aunar esfuerzos entre todos los agentes implicados en la atención a la maternidad y la infancia: profesionales, asociaciones y familias, dentro y fuera del movimiento social del autismo y de la lactancia.

Tengo el privilegio (para mí lo es) de estar en dos movimientos sociales: autismo y lactancia. Esta doble visión me permite observar situaciones que se repiten desde diferentes prismas en ambos movimientos.

Todos: profesionales, asociaciones y familias tenemos (o deberíamos tener) un objetivo común. Ese objetivo es atender a las familias bajo estándares de calidad basados en evidencia científica y desde el respeto absoluto a la autonomía de las personas.

Todos, del primero al último, podemos incidir desde perspectivas diferentes en la calidad de vida de las personas. Profesionales de la psicología, de la educación, asociaciones de familiares de personas autistas, de personas dentro del espectro, asociaciones de crianza y lactancia, y las propias familias.

Aunar esfuerzos es trabajar en red, es conocer la red comunitaria de tu territorio, es apreciar el trabajo que hace cada uno de estos agentes, en el trabajo hacia ese objetivo común: el bienestar y la salud de las familias. Es derivar a quién tiene más tiempo o conoce otra perspectiva o a quién tiene la competencia y la habilidad. Es dejar a un lado el ego y compartir.

4. Actuar

Actuar implicándote en acciones locales y globales de apoyo a la maternidad y la lactancia diversa.
Aceptando la diversidad en tu vida, bajándote de tu pedestal para observar otras realidades igual de válidas que la tuya.

Todas las personas, de la primera a la última, hacemos política. Cualquiera hace política cuando en su día a día está en la cola de la panadería y tiene conversaciones banales con sus vecinos.

La fuerza de nuestras palabras es mucho mayor de lo que pensamos. En ellas está el bagaje cultural y social de nuestra sociedad: prejuicios, estereotipos, ideas preconcebidas…

Son necesarias para vivir en sociedad, pero corremos el riesgo de que nos encorseten. Podemos bajarnos del pedestal de los privilegios y observar con otra mirada a esa madre que trata de contener a su hijo desbordado en el supermercado y que tal vez le ofrece teta para calmarlo (o lo que puede y encuentre en ese momento).

Ayudar en lugar de reprochar. Tan sencillo y tan difícil como eso: abrir la mirada a otras realidades y convertirse en agente de cambio. Se puede ser agente de cambio preguntando a esa madre si necesita ayuda. O escribiendo un blog, o formando parte de una asociación, o retuiteando y compartiendo acciones reivindicativas impulsadas por colectivos discriminados.

No es necesario que todos vayamos a eventos a hablar en público, ni que seamos activistas en redes sociales, pero todos y cada uno de nosotros, podemos actuar.

PROTEGER LA LACTANCIA: UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA.

Referencias

Mayada et al. Global prevalence of autism and other pervasive developmental disorders. Autism Res. 2012 Jun; 5(3): 160–179.

C M Wright, A J R Waterston (2006) Relaciones entre pediatras y las compañías de leches artificiales infantiles Arch. Dis. Child.2006;91;383-385

SER ASESORA DE LACTANCIA (1): PERSPECTIVA DE DERECHOS

Soy asesora de lactancia, así me presento y así me siento e identifico. Para mí, ser asesora de lactancia es el equilibrio perfecto entre evidencia científica y perspectiva de derechos. En esta entrada, hablaré de mi punto de vista, mi forma de ver las cosas, sobre lo que implica trabajar desde la perspectiva de derechos.  Aunque van indisolublemente unidas la perspectiva de derechos y la evidencia científica, en esta entrada hablaré solo del primer aspecto.

¿Qué es ser asesora?

Pero ¿qué es ser asesora?… empecemos por ahí.

Ser asesora de lactancia hoy en día es decir muchas cosas y no decir nada. Porque no está regulado en ningún sitio. No existe un reconocimiento oficial, ni siquiera a la figura de la IBLCC, que podría ser lo más parecido a una profesional de la lactancia. No es una profesión homologada dentro del sistema de salud, aunque sí reconocida en muchos ámbitos.

Desde el movimiento social de la lactancia se hacen esfuerzos por homogeneizar y dotar de contenido mínimo a este activismo, a caballo entre voluntariado y actividad económica. Existen múltiples escuelas y centros de formación que de manera presencial u online ofrecen formación en asesoría en lactancia materna.

Más o menos todo el mundo parece coincidir en el nexo común del asesoramiento a madres en lactancia materna, durante el embarazo y hasta el destete, y desde el voluntariado de los grupos de apoyo. Esto sería lo más aceptado.

Así, existen asesoras voluntarias que participan en grupos de ayuda mutua en asociaciones. Principalmente son madres que se forman y actualizan y comparten además su propia experiencia de lactancia personal. Como también las hay que cobran por sus servicios.

Para complicar más el asunto, los profesionales de la salud cada vez se acercan más al mundo de la lactancia y podemos encontrar fisioterapeutas, logopedas, enfermeras pediátricas y pediatras que se han formado en lactancia materna y se autodenominan asesoras de lactancia.

La línea entre el voluntariado y la actividad económica es muy delgada en muchos casos.

Ser asesora como identidad

Así que ser asesora de lactancia, tal y como están las cosas, es más una identidad, un sentimiento que otra cosa. No existe un consenso claro sobre el límite, no hay un único examen, ni un título específico, ni acreditación, ni nada.

Lo máximo que puedes hacer es acreditarte como IBCLCC, pero como digo, tampoco está homologado dentro del sistema de salud. De manera que los límites, el contenido y la definición de lo que es ser asesora de lactancia queda en manos de la ética y valores de cada persona o de cada asociación.

Esto genera dudas, confusión y muchas veces desconfianza. Ojalá algún día podamos ver reconocida dentro de las figuras sanitarias la especialización en lactancia materna.

De esta manera, la línea entre voluntariado y actividad sanitaria (privada o pública) estaría definida. Y creo que nos ahorraríamos debates infinitos sobre hasta donde tú y hasta donde yo, entre otras muchas cosas.

En mi caso, soy licenciada en derecho, con el posgrado de experto en práctica avanzada en lactancia materna de Lactapp y Blanquerna y estudiante de psicología.

Tengo la carrera de psciología parada porque justo ahora me formo con Edulacta, en las 14 asignaturas sanitarias que necesito para poder optar a acreditarme, en algún momento, como IBCLCC.

Me formé como asesora de lactancia hace once años, cuando mi hijo mayor tenía dos años recién cumplidos.

También hice en su momento la formación de doula para descubrir que, en realidad, no me siento identificada con esa figura. Todo mi cariño a mis compañeras de curso.

A partir de ahí he aprendido mucho de forma autodidacta y a través de cursos y formaciones puntuales y a través de mi experiencia llevando grupos de apoyo y haciendo visitas a domicilio a madres recientes.

Estoy en una asociación como voluntaria, LactaMater, pero en determinados momentos he cobrado por asesoramiento.

Soy asesora de lactancia, así me presento y así me siento e identifico.

Perspectiva de derechos

Ser asesora, como decía, para mi es trabajar desde el equilibrio perfecto entre evidencia científica y perspectiva de derechos.

Un equilibrio que a veces es precario y se tambalea. Es sobre todo un objetivo que conseguir, un fin en sí mismo, más que una realidad. Porque tengamos el título que tengamos, somos personas y llevamos encima nuestro un bagaje cultural y social del que difícilmente nos podemos desprender.

Prejuicios y estereotipos que nos van a conducir inevitablemente a discriminar en algún momento. De forma consciente o inconsciente, no creo que haya nadie en este mundo que no haya sucumbido a un prejuicio.

Bueno si, los bebés, ellos no entienden de estas cosas.

¿Qué dice la teoría?

La perspectiva de derechos supone considerar al sujeto central de la lactancia a la madre y al bebé.

Nosotras, en realidad, estamos en un segundo plano. Como dicen las comadronas: “manos atrás”. Esta frase implica observar y no intervenir a menos que sea necesario, dar tiempo, confiar y retirarnos del centro de atención: quién pare es la madre, quién lacta es la madre.

(Entiendo por madre a mujeres que paren y lactan, personas transgénero que paren y lactan, mujeres que adoptan e inducen la lactancia y cualquier figura equivalente que se pueda escapar a mi conocimiento. Madre entendida en este contexto como aquella persona que ofrece su cuerpo para alimentar a un bebé).

La madre tiene derecho a una atención basada en la evidencia teniendo en cuenta sus preferencias personales y sin menoscabar nunca su autonomía. Es ella la que tomará la decisión final sobre lo que desea hacer.

La atención individualizada al bebé supone también el derecho a recibir una atención basada en la evidencia teniendo en cuenta su nivel de desarrollo y sus características y necesidades individualizadas.

Ambos, madre y bebé, son una díada, un conjunto inseparable, que se valora, se observa y se respeta en su conjunto.

Si el bebé es un bebé con autismo, sospechas de serlo o alteraciones en el desarrollo sin determinar todavía, y queremos dar una atención de calidad, debemos tener un mínimo de formación en autismo.

Saber lo que es la maternidad diversa, los retos y desafíos que supone la crianza en un mundo discriminatorio como el nuestro.

Y si no tenemos, como siempre, derivar, buscar una segunda opinión, etc.

Ideas preconcebidas fuera

Lo más difícil de todo esto es ser capaz de escuchar sin juzgar, de acompañar sin opinar.

Abrir la mirada a nuestra propia ignorancia a lo desconocido, sin echar mano de nuestro bagaje previo de prejuicios y mapas mentales propios, es una tarea titánica.

Lo cierto es que es imposible. No podemos deshacernos de todo ello, forma parte de nosotros y conforma también nuestra identidad. Los prejuicios, las ideas preconcebidas son necesarias para entender el mundo. Vamos adquiriéndolos durante nuestro desarrollo, nos acompañan toda la vida.

Y un día te pones las gafas moradas y empiezas a ver y darte cuenta de que lo que te están diciendo como verdad inmutable, no siempre se cumple. Otro día llega la discapacidad a tu casa y te pones otras gafas y empiezas a ver todo con un poco más de dimensión.

Te das cuenta de que existían colectivos de personas a los que ignorabas porque tú estás viviendo encima de un pedestal privilegiado.

Las asesoras de lactancia pasamos por una fase en la que pretendemos salvar todas las lactancias. Una fase muy intensa que tal vez sea inevitable pasar, no lo sé, pero de la que tarde o temprano te caes dándote un buen batacazo.

Para mí fue el día que vi a mi amiga asesora entrando en un grupo de apoyo dando biberón a su hija con galactosemia, el día que recibí el diagnóstico de autismo de mi hijo, el día que decidí coger una excedencia y afrontar mis propias miserias. Todo cambió.

Dejé de juzgar y opinar sobre el comportamiento de los hijos de las demás el día que decidí que no pisaba nunca más un parque, incapaz de entender a mi hijo. Ni sobre la lactancia, ni la crianza de nadie.

A veces emerge una vocecilla que me recuerda mis prejuicios y mis propios valores, pero trato de callarla rápido, a veces no lo consigo. No siempre. Deconstruir tu propia identidad para aceptar la de los demás, no es tarea fácil.

Sigue la próxima semana….