Educación Inclusiva

La mirada inclusiva, o decálogo para detectar impostores.

Mirada inclusiva, mirada humilde, me atrevería a decir.

Ha saltado a las noticias una escuela de sevilla en la que una familia acusa a cuatro profesoras de trato vejatorio a su hija con autismo.

Aquí os dejo el enlace.

Lo he compartido en mis redes, notablemente enfadada por cierta frase que me ha dolido hasta el infinito:

Los hechos ocurrieron en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Cervantes de Dos Hermanas, donde la niña se encontraba escolarizada en un aula específica cuyos profesores cuentan con capacidades técnicas para este tipo de alumnos.

Diario de Sevilla, autor Fernando Pérez Ávila

Capacidades técnicas… impresionante… ¿y las humanas?

Hablamos de la mirada inclusiva refiriendonos al ámbito educativo sin ser conscientes de que esa mirada ha de ser transversal.

La mirada inclusiva y el respeto a los derechos humanos

Lo sé, siempre estoy hablando de derechos, puede que incluso llegue un momento que tanto hablar del tema hasta se diluya.

Cambio un poco el discurso con la esperanza de hacerlo más entendible.

Los derechos se recogen en leyes y tratados con la intención de que sean respetados. A veces su incumplimiento conlleva una sanción, otras se queda en papel mojado. Muchas son simplemente un decálogo de buenas intenciones.

Eso es lo que pasa cuando te encuentras con un IMPOSTOR O IMPOSTORA.

  • Esa persona que se llena la boca diciendo que es inclusiva, si es directora de una escuela, por ejemplo, pero tu hijo se pasa la jornada fuera de la clase.
  • O aquella que se llena la boca diciendo que respeta las decisiones de las mujeres al respecto de sus lactancias, pero no concibe que en su grupo de apoyo puedan haber madres que dan biberón.
  • O la que enarbola la bandera de la evidencia científica pero hace todo lo contrario y encima si piensas diferente, te humilla.
  • Y como no, la que te dice que es prolactancia pero te recomienda destetar porque así no se puede trabajar con él en el despacho.

Si todas estas situaciones las vives con la vecina del quinto, pues mira, te duele más o menos, pero al final pasas de ella.

Pero cuando se trata de profesionales de la salud o de la educación, ya hablamos de harina de otro costal.

La mirada inclusiva no es más que la mirada que se dirige al niño, o a la madre, o al padre,.. en definitvia, la mirada que pone en el centro a la persona (alumna, paciente, usuaria, etc)

Esa mirada inclusiva pone en el centro a las personas y les reconoce su autonomia.

La mirada discriminatoria pone en el centro a entidades, espacios, intereses económicos o intereses personales que no son los de la propia persona, desplazando y desempoderando a la persona.

Como detectar impostores

Vamos allá, como detectar que una directora de colegio, un profesor, un pediatra, una asesora de lactancia, o un psicólogo son impostores, es decir, se llenan la boca diciendo que te respetan a ti o a tu hijo, pero de eso nada, monada.

  1. «Tranquila, que todo está bien», cuando te dan esta respuesta a tus preocupaciones y no te explican absolutamente nada, mal. No son transparentes, no muestran abiertamente lo que hacen y no es por privacidad. La opacidad es una muestra de que piensan que ni te importa ni estás capacitada o capacitado para opinar.
  2. «No te lo puedo dar por protección de datos«, es versión 2.0 de la anterior. Ésta suele llegar cuando empiezas a insistir en que quieres saber qué están haciendo con tu hijo o hija. A veces también se usa como excusa para no cargarse de trabajo. Puedo entender que las personas estén agobiadas por el exceso de trabajo, pero si te pido que me des una copia de lo que he firmado, lo de la lopd no cuela. A veces es un «no te lo puedo dar», otras un «no puedo llamar», o un «no puedo enviarle un mail».
  3. Tu opinión no importa. Que a ti no te parezca correcto lo que están haciendo ni les va ni les viene. Ni te escuchan y por regla general, aquel que no tiene mirada inclusiva, te va a desacreditar. Hará lo posible por dejarte en ridículo, a ti y a tu opinión. Por ejemplo: eres una madre histérica, ¿os suena verdad? Opinar, podemos todos, otra cosa es que nos basemos en premisas equivocadas. Que seas un profesional de algún campo, no te exime de fundamentar tu opinión en un estereotipo. Aquí nos podemos equivocar todos.
  4. Peor que lo anterior es que lo que tú quieres hacer no importa. Ante un plan de trabajo, terapia, programa pedagógico, etc lo que tú quieres hacer importa y mucho. En cualquier situación, en un grupo de lactancia, por ejemplo: hay que preguntar a la madre qué es lo que quiere hacer. Es primordial, y si no sabe lo que quiere hacer, se le informa, se le dan recursos digitales, libros o personas a las que acudir buscando segundas opiniones. Se acompaña a la persona en su toma de decisiones sin imponer la tuya propia. Son sus preferencias porque al fin y al cabo, tanto para iniciar una relactación, como para quitarle los pañales a un hijo con autismo, quién se va a «comer el marrón» es esa familia. Habrá que valorar y respetar en cada caso las preferencias de cada familia, que ellos decidan, así de simple. El estilo de crianza, la forma de vida o las diferencias culturales son aspectos intrínsecos a cada familia en los que ningún profesional debería inmiscuirse.
  5. Tus necesidades no importan, solo las suyas. Yo te digo lo que tienes qué hacer y me da igual que tú necesites hacer otra cosa, pero no solo eso, tampoco te voy a explicar como hacerlo. Esto es lo típico de «tienes que destetar a tu hijo porque así no hay quién trabaje con él en el despacho». Primero, ¿me has preguntado si quiero destetar? Segundo, ¿me vas a dar herramientas y alguna estrategia para hacerlo? Tercero, ¿en qué basas tu «petición», en tus necesidades o en las mías y las de mi hijo?
  6. El control es suyo. Estan en todas las partes del proceso, en todas las reuniones, no delegan, no permiten que haya una voz discordante, no dan pie a la posibilidad de cambio de ningun párrafo de su hoja de ruta. Prácticamente, el niño o el bebé es suyo. Te están quitando la patria potestad de forma velada. Imponen su criterio a todos los demás, incluso compañeros suyos.
  7. Toman decisiones sin consultar. Se les olvida que tu hijo/a o tu bebé es tu responsabilidad y mientras son menores eres tú quién se encarga de acompañarles en su desarrollo. Aquí incluyo los biberones pirata en el hospital, cualquier tipo de procedimiento médico realizado en los bebés o niños sin consentimiento previo y por supuesto, cuando no dejan que entre en el centro un terapeuta de tu confianza, pero resulta que te enteras que no se quién ha estado observando a tu hijo a solas en un despacho sin tú saberlo.
  8. Son expertos y lo saben todo, tienen una respuesta para todo y saben de todo. Nunca les oirás decirte que esto no es su campo: saben de todo. Da igual de qué les hables, son expertos en todas las materias, desde la física cuántica, pasando por el macramé y las terapias del lenguaje.
  9. Se colocan en una posición de autoridad respecto de ti. Tú eres inferior, te desempoderan, te quitan tu autonomía. Siempre digo que no me gusta la palabra empoderamiento, aunque a veces sea necesaria, porque implica que hay alguien que previamente te ha quitado tu poder. Y eso es lo que hace una persona que no tiene una mirada inclusiva o respetuosa con el niño ni contigo. Te desempodera y en la mayoría de ocasiones hace uso de su posición en las instituciones o entidades para imponerse, abusando de forma clara de una autoridad mal entendida.
  10. Por último, la mejor manera de saber si estamos ante una persona inclusiva o respetuosa es comparando su discurso con los hechos. Se llenan la boca de inclusión y respeto, pero luego en sus grupos no hay madres que dan biberón, o hay niños que no pueden acudir a todas las actividades, o inclusión si, pero fuera de la clase toda la jornada porque para qué vamos a pensar actividades para todos. Tampoco se toleran los debates sobre según qué aspectos, no hay voces discordantes. Las opiniones diferentes son automáticamente silenciadas, no hay espacios en los que discutir o comentar diferentes opiniones. Y no se visibiliza esa diversidad, es muy bonito hablar de diversidad, pero solo se les ve cuando hay que hacer foto para el aparador. No se trata con naturalidad la diferencia, se señala y se evidencia esa diferencia para recordar continuamente que somos inclusivos. Dejemos de hablar de inclusión y respeto y seamos inclusivos y respetuosos de verdad.

Capacidades técnicas para este tipo de alumnos

La frase es, cuanto menos para mi, impactante.

Este tipo de alumnos son, obviamente, niños con un diagnótico.

Y digo yo, ¿hacen falta capacidades técnicas concretas para tratar a una persona con respeto?

No.

Para maltratar lo único que hace falta es tener falta de empatía y falta de respeto por las personas. Ponerse uno por encima del otro, abusar de su posción, controlar a la persona maltratada, desempoderar y abusar en definitiva. Imponer tus deseos por encima de los del otro causando un daño.

Dejemos de presuponer que por tener estudios de no se qué automáticamente somos inclusivos y respetuosos.

Formación, si, siempre por supuesto. Para preparar un proyecto pedagógico para niños con autismo habrá que saber pedagogia y saber sobre autismo.

Pero es que esto es algo TRANSVERSAL.

El respeto a los derechos humanos es el respeto a la capacidad y la autonomia de las personas, a su valía como individuos y a las decisiones que tomen sobre su vida.

Todos los derechos tienen límites, el más básico de todos es el RESPETO, para eso no debería hacer falta tener estudios.

3 comments on “La mirada inclusiva, o decálogo para detectar impostores.

  1. Me parece una reflexión muy interesante e importante. Creo que vamos de camino, al menos el tema de la empatía está muy en auge. Veremos qué querrá decir eso a la hora de la práctica.
    Deseo mucho que las profesiones cercanas a las familias con niños pequeños (sea con necesidades especiales como si no) y a l@s embarazand@s se humanicen y que se introduzca el afecto (y su ciencia) en los estudios de estas profesiones.

  2. Hace muchos años conocí de cerca un colegio de educación especial donde solo acuden niños con necesidades diferentes. Unos con autismo no verbal y/o con capacidades diversas. Algunos con Síndrome de Down también con sus diversidad funcional. Y entre ellos algunos con muchas dificultades añadidas a las anteriores que en ocasiones te encojen el alma. Sus profesores/as, con quienes he compartido ratos muy bonitos con sus alumnas y chicos desde pequeños a mayores ( quiero pensar son profesionales preparados ), están con ellos en un diario ambiente de trabajo complejo que no me atrevería a criticar. Nunca en esos años he escuchado ni visto comportamientos como los de esos otros de la noticia desde el aula contígua o el pasillo y menos aún en persona. Admiro la paciencia y el cariño que he podido ver allí. No entiendo que el proceso de inclusión funcione tan horriblemente y que este colegio especial siga siendo necesario. No tengo conocimiento para opinar como tú.

    Se me parte el corazón al escuchar esas barbaridades grabadas. Yo que siempre las imagino en boca de hombres ((defecto de fábrica mío)). ¿No les dará vergüenza? ¿Quedará esto en nada? ¿No deberían ser suspendidas esas personas de empleo y sueldo un par de años o más o mejor ser expulsadas definitivamente de esa tarea?

    • Profesionales de la educación potentes y respetuosos hay muchos. No hace falta que sean de educación especial, los hay en todas partes y quiero pensar que son la mayoría. Estos comportamientos son totalmente reprobables y diria que directamente un delito, aunque obviamente eso se verá en un juicio. Estas profesoras han caido muy bajo, muy

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