#lleida2018 #stopmms

Este sábado estuve en Lleida, en la jornada que se organizó de forma totalmente altruista, para combatir con información las mentiras del MMS como supuesta “curación” del autismo.

Todavía tengo esa sensación en la cabeza de estar fuera de sitio, de no haber encajado aún la vuelta a la rutina, de estar en las nubes, porqué no decirlo. Fue una jornada maravillosa, cansada pero intensa, en la que conocí a muchas personas que sigo en redes sociales y pude conversar con ellas. Todos compartimos los mismos objetivos: sensibilizar y informar de la realidad del autismo.

20181015_1129451201231967897991514.jpgDesde que salió la noticia de que se organizaba la jornada en Balaguer para hablar del MMS y de como curaba el autismo, por parte de Pamies y compañía, hemos estado, entre todos los que nos movemos por el respeto a los derechos humanos de las personas con autismo, compartiendo y difundiendo.

He hecho todo lo que ha estado en mi mano, a través de redes sociales y en la calle, en mi barrio, en los grupos de wapp, de facebook, para hacer sonar muy alto el mensaje de que el autismo no se cura.

No se cura, mi hijo no está enfermo y no quiero cambiarlo.

Es maravilloso tal y como es, autista, un niño de 10 años que tiene una vida plena y la disfruta.

El autismo es muy grande, es un espectro, abarca a personas muy diferentes entre sí y ¡eso es estupendo!

La vida es diversa y pretender que todos seamos iguales es coartar los derechos de las personas.

El MMS no cura nada porque no es un medicamento, para empezar.

Provengo del entorno de la lactancia materna y la crianza, soy asesora de lactancia y esto es algo que repito muchas veces, si respecto a la lactancia materna hay mitos y falsedades para parar un tren, en el mundo del autismo da para parar una flota entera.

20181015_1128223435987084607904620.jpgEste sábado viví una jornada preciosa, con un montón de personas gritando todas al unísono: los autistas no necesitan curarse, necesitan apoyos y comprensión, ¡como todos!

Autistas en primera persona.

Esto es tan bonito, tiene tanto significado para mi.

Nuestra lucha en casa, diaria, sin tregua, sin poder bajar la guardia ni un segundo, es agotadora, a veces tiras la toalla, porque no puedes más, y durante un rato no anticipas, no explicas y tu hijo lo reclama y se enfada, ¡con razón! Y seguimos, día tras día, al pie del cañón, trabajando para que sea lo más autónomo posible.

Así que ver adultos, en primera persona, hablando de sus experiencias, de su realidad diaria, me llena de muchas cosas: orgullo, esperanzas, energía positiva, aliento para continuar…

Mi deseo es que las personas que creen que el MMS va a curar a sus hijos, empiecen a ver a sus hijos tal y como son, quitando el filtro de lo normativo, lo estipulado, lo estandarizado; y que empiecen a ver a la persona maravillosa que hay detrás de todas esas normas y reglas sociales que nos hacen olvidar a la persona que hay detrás, solo porque no se ajusta a la maldita normalidad.

Espero que algún día mi hijo tome mi relevo en la vida, que empiece a defender sus derechos por sí mismo, que se levante y hable, como lo hicieron el sábado personas que están dentro del espectro.

Mientras eso no suceda, pelearé para que se le respete, se le incluya en todos los ámbitos de la vida y se le den las mismas oportunidades que a los demás.

Esperaremos, pacientemente, a que llegue el momento que coja la batuta de su vida, porque nuestro papel como familia es ese, acompañarlo en la vida, ofreciéndole oportunidades para ejercer su propia autonomía y hacer lo posible para que llegue a la edad adulta siendo dueño de su vida, y poco a poco, confío en que podamos retirarnos.

Esto no se consigue con un producto milagroso

Las terapias basadas en la evidencia, el trabajo conjunto entre educadores, terapeutas y familias, el apoyo de las instituciones con políticas que respeten la diversidad, la formación de calidad, el acompañamiento respetuoso a la persona con autismo, poniéndola a ella en el centro y el respeto a sus derechos humanos son la clave.

Esa es la única fórmula mágica que existe.

No hay más: constancia, trabajo, terapias, apoyos,…

En la diversidad cabemos todos.

4 comentarios

  1. Jo pero parece que chicos casi no había. Parece casi todo mujeres.
    ¡Y están esos mensajes tuyos ahí plastificados! ¿Tenías un “Stand”? Menudo dispositivo, Jeje.
    Con la tableta y la entrada tan chula de “Mi tete tiene autismo. Yo soy coche de carreras y él es tren de cercanías.”
    ¿Y qué son esas tres bolas de madera unidas por una cuerda?

    Le gusta a 1 persona

    • No te creas, me costaría decirte que había más, si hombres o mujeres. Para mi que estaba bastante repartido. Mas que un stand era una mesa, je, je, y en la pared colgué cosas. Las tres bolas son el tamaño del estómago de un bebé el primer dia de vida, el cuarto y el séptimo.

      Me gusta

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